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  • Foto del escritorRedacción Relax

Aves “sin patas”, que mucho nos enseñan



La naturaleza no deja de sorprendernos con sus manifestaciones. Ya sea en los océanos, en el aire, en las minúsculas hojas de alguna planta, en las profundidades de grutas o en elevadas montañas, incluso, en las grandes ciudades, siempre hay un motivo para admirar su grandeza, ya se trate de la reproducción, comportamiento, mimetismo, migración, apariencia, vínculo entre seres vivos, y otros fenómenos. La sorpresa es aún mayor cuando se trata de una pequeña ave, como la que nos compete en esta ocasión, que, no obstante, forma parte del paisaje cotidiano de regiones urbanas, tiene una naturaleza muy especial. Con ustedes: el vencejo.


Breve y fugaz


Ese es su nombre vulgar, pero es un ave que pertenece a la familia de los apódidos (Apodidae), de la cual se conocen hasta 438 especies. Básicamente, se caracteriza por tener patas cortas, sin pulgar oponible, y pequeñas pero fuertes garras, que le permiten sujetarse a las superficies verticales; boca ancha y grande, que termina en un pequeño pico, y alas falciformes, con una cola corta de horquilla poco profunda. Tratándose del vencejo común, su color es negruzco, con una mancha blanquecina o gris en la garganta.


A simple vista, el vencejo suele confundirse con la golondrina, pues guarda cierto parecido en cuanto al tamaño, que llega a ser de 16 a 17 centímetros de longitud, con una envergadura de entre 42 a 48 centímetros, en promedio, y también por su forma de alimentarse, ya que lo hace atrapando insectos en pleno vuelo.


El vencejo tiene una gran capacidad para ayunar o retardar su alimentación por cierto tiempo, sobre todo cuando no puede abandonar su nido porque está empollando sus huevos. Su dieta comprende básicamente una gran cantidad de insectos voladores, como los mosquitos, y cuando está en tierra, lombrices y gusanos.



Suele volar los cielos de algunos países de Europa, Euroasia y África, pues es un pájaro migrante, que pasa la mayor parte de su vida en las alturas, llevando a cabo funciones vitales, como alimentarse, dormir y copular, mientras se desplaza; incluso, investigaciones de la Universidad de Lund, en Suecia, apuntan que puede volar diez meses, y dos, dedicarlos a la reproducción y cuidado de sus polluelos, una condición que Anders Hedenström, del departamento de biología, reconoce como todo un récord.


Gracias a investigaciones que han dado seguimiento a aves individuales, algunas de ellas, por lo menos durante dos años, se ha podido conocer más sobre sus movimientos de vuelo a grandes distancias, y esto, con ayuda de un sistema de registro de microdatos, que, adaptado a su cuerpo, puede revelar si han volado o no, si lo han hecho a cierta velocidad y dónde ha ocurrido. En el caso de los vencejos, la información ha demostrado que algunos se detenían en la noche durante lapsos cortos, y a veces, hasta una noche completa, aunque sigue prevaleciendo su capacidad para volar hasta más del 95 por ciento de los diez meses de migración e hibernación. En muy raras ocasiones, pueden parar en caso de algún fenómeno meteorológico intenso.


Según la Sociedad Española de Ornitología (SEO BirdLife), una organización no gubernamental, que trabaja por la conservación y el estudio de las aves y sus hábitats, el vencejo común raramente es capturado y marcado por los anilladores, debido a su fugaz vuelo; únicamente se ha logrado para estudios, los cuales, han empleado geolocalizadores. A través de su Programa Migra, SEO BirdLife recogió, en 2014, a un ejemplar muerto, anillado en 2002, que, según los cálculos de los expertos, había recorrido 144 mil kilómetros en todo ese tiempo.


Otro aspecto del vencejo, que impresiona, es que, mientras otras aves renuevan su plumaje y cola cuando paran en tierra, éste lo hace en las alturas, en tanto que algunos que descienden no consiguen hacerlo.


Es así que, entre los meses de abril a octubre, la singular ave suele habitar en las regiones mencionadas, recorriendo miles de kilómetros, mientras que, al llegar el invierno, tiende a alejarse de las frías montañas, de la nieve y hasta del polvo, para dirigirse a espacios más templados, como pueden ser zonas urbanas y pueblos.


Precisamente, en los altos edificios y construcciones de las metrópolis, los vencejos acostumbran a hacer sus nidos, en recovecos, en cornisas de techos y espacios escondidos de otros depredadores, para sobrevivir. Suelen ser fieles a sus hogares, a los que vuelven cuando el clima ha mejorado; sin embargo, muchas veces se enfrentan a la destrucción o remodelación de éstos por la mano del hombre. Un detalle curioso es que no ensucian de excremento las calles, pues lo depositan en su nido, ya que, a veces, se alimentan con éste, beneficiándose de los nutrientes que puedan rescatar. Por su parte, en los campos, forman sus nidos a modo de madrigueras, en montañas y rocas.





En Europa


Particularmente en Europa, donde se pueden observar tres especies, el vencejo común (Apus apus), el vencejo pálido (Apus pallidus) y el vencejo real (Tachymarptis melba), y a donde han llegado otras dos especies procedentes de África, como son el vencejo moro (Apus affinis) y el vencejo cafre (Apus caffer), existen fundaciones que promueven la conservación de aves, como la SEO BirdLife, que considera que “los vencejos son viajeros fascinantes, aves muy características de nuestras ciudades, todo un ejemplo de adaptación a los entornos urbanos y muy beneficiosas para el ser humano”.


Curiosidades


El nombre científico de la familia Apodidae deriva del griego, y quiere decir “sin pies”, ya que el vencejo común posee patas muy cortas, y por ello, no para en el suelo, pues se le dificulta hacerlo, para guardar el equilibrio.


Los vencejos se alimentan de una considerable cantidad de insectos, por lo que funcionan como un insecticida natural, elemental en el control de plagas y para evitar la transmisión de enfermedades.


Mientras vuelan, sobre todo en los atardeceres de los meses más cálidos, emiten repetidamente un chillido breve, monótono y agudo. Macho y hembra manifiestan sonidos distintos -suiií las hembras, y sriií, los machos-, que, al proferirse conjuntamente, dan lugar al canto típico de la especie.


En muy raras ocasiones, el vencejo puede parar, en caso, incluso, de presentarse un fenómeno meteorológico intenso. Aquí, la muestra de sus nidos en la alta montaña.


El 7 de junio de 2019, por primera vez se celebró el Día Mundial del Vencejo, una conmemoración en la que participaron 39 países y que tiene el objetivo de resaltar la problemática existencial de esta ave; fue iniciativa de Vencejos sin Fronteras, a la que se ha sumado la SEO BirdLife. Por segundo año consecutivo, la festividad cuenta con el apoyo de la reconocida primatóloga Jane Godall, quien afirma que “es muy importante persuadir a arquitectos y promotores, para hacer lugares especiales en las construcciones, donde los vencejos puedan anidar año tras año”.


Por cierto, por votación popular promovida por dicha organización, se eligió al vencejo como Ave del año 2021.


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