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Comunicación de malas noticias en la práctica médica



Cómo informar, de manera empática y sensible, aquellos hechos que, probablemente, el paciente recordará toda su vida



En el ámbito de la salud, una de las tareas más complicadas para cualquier profesional es la comunicación de malas noticias a los pacientes y a sus familiares. Y es que la dura realidad de esta profesión es que no todas las visitas al médico terminan como el paciente quisiera. El diagnóstico de una enfermedad grave, el fracaso de un tratamiento o la proximidad de un desenlace terminal, entre otros, son escenarios que requieren un manejo cuidadoso de la comunicación entre médicos y pacientes.


Estas interacciones son cruciales no sólo para el bienestar emocional del paciente, sino, también, para establecer la base de una relación terapéutica basada en la confianza y el respeto mutuo. Por eso, es importante que los profesionales de la salud desarrollen habilidades efectivas para transmitir malas noticias.


Los beneficios de comunicar un suceso desfavorable son muchos, tanto para el paciente como para el equipo médico que lo atiende. Pero recibir la información de manera adecuada empodera y prepara al paciente, y le permite planificar con anticipación.



Si bien el 91 por ciento de los profesionales de la salud considera que dar malas noticias es una habilidad esencial como médico, sólo el 40 por ciento sintió que había recibido una capacitación adecuada y eficaz para comunicarlas.
Fuente: PubMed Central


¿Está preparado para ser el portador de malas noticias?


A nadie le gusta comunicar malas noticias, pero, en el campo del cuidado de la salud, es parte común del trabajo. Afortunadamente, hay maneras de equiparse para dar lo mejor de sí en esta situación difícil y superarla, manteniendo la sensibilidad con el paciente.


¿Qué considerar? Las siguientes son algunas acciones clave que deben tenerse en cuenta, para comunicar de manera efectiva:


1. Honestidad y claridad

La confianza en la relación médico-paciente es fundamental, y la honestidad es la base de esa confianza. No obstante, la honestidad no significa ser brutalmente franco; se trata de compartir la información de manera clara y comprensible, evitando el uso excesivo de jerga médica y asegurándose de que el paciente comprende el diagnóstico o pronóstico.


2. Empatía y respeto

Una comunicación efectiva de malas noticias debe ser empática y respetuosa. Es vital comprender y validar las emociones del paciente. Tómese el tiempo necesario para escuchar sus preocupaciones, temores y dudas. Respetar la autonomía de su paciente también es crucial, incluso, debe estar en el centro de cualquier decisión que se tome, por lo que su capacidad para decidir sobre su propio cuidado debe ser siempre reconocida.


3. Preparación y lugar apropiado

Antes de dar malas noticias, los profesionales de la salud deben estar preparados. Deben conocer a fondo los detalles médicos de la situación y estar listos para responder a las preguntas que puedan surgir. Además, es importante escoger un lugar apropiado para hacerlo; un ambiente tranquilo y privado puede hacer que el paciente se sienta más cómodo y respetado.


4. Apoyo y acompañamiento

Finalmente, es fundamental ofrecer apoyo y orientar al paciente y a su familia sobre los próximos pasos a seguir. La comunicación de malas noticias no se acaba con informar el hecho en sí, sino que los profesionales de la salud deben estar dispuestos a guiar al paciente a través del proceso posterior. Esto puede incluir la discusión de opciones de tratamiento, la referencia a especialistas o el ofrecimiento de recursos para el apoyo emocional.


No asuma que tiene el entrenamiento


Entregar un diagnóstico médico en términos clínicos y explicar cómo afectará el resto de la vida de un paciente no es sencillo cuando se trata de hechos poco o nada favorables. Aunque la compasión y la empatía son cualidades innatas, y la formación y experiencia pueden mejorar estos atributos en el médico, es importante recordar que la educación médica tradicional no necesariamente aborda estos temas de manera formal.


Sea honesto consigo mismo, pregúntese si tiene las habilidades necesarias para hacerlo de manera adecuada. ¡Está bien no saber cómo hacerlo! Lo importante es reconocerlo y estar dispuesto a aprender.


Lidiar con la angustia de los pacientes puede ser agotador, incluso, para el médico más experimentado; así que , también, es importante reconocer que este tipo de conversaciones pueden afectar sus emociones, de manera que debe encontrar formas de protegerse.


En el nivel más práctico, si sabe que tendrá que dar malas noticias en una consulta, trate de dejar un espacio libre para no sentirse presionado a hacerlo rápidamente, así tendrá el tiempo suficiente para recuperarse y controlar sus propias emociones.


Puede discutir con sus colegas formas de tomarse un tiempo o apoyarse mutuamente después de un encuentro particularmente difícil. Siempre, asegúrese de buscar asistencia y apoyo si lo necesita.


Comunicar malas noticias es, sin duda, un reto para cualquier profesional de la salud, pero, con honestidad, empatía, preparación y apoyo, este proceso puede ser manejado de la mejor manera posible. Recordemos siempre que, detrás de cada diagnóstico, hay una persona con emociones, miedos y esperanzas, y como profesional de la salud, su tarea no sólo es curar, también, cuidar. Le aseguramos que sus pacientes se lo agradecerán.

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