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Dolor de espalda: el silencioso azote de la era moderna



Al igual que con cualquier otra crisis de salud, la prevención y la educación del paciente son esenciales para combatir el problema







El dolor de espalda es una queja común de los pacientes en los consultorios médicos; no es de extrañarse si consideramos que el estilo de vida moderno favorece el sedentarismo y las malas posturas, además de que, a medida que los individuos envejecen, el dolor se torna más presente por el desgaste de los huesos. Por lo anterior, esta condición se está convirtiendo en una "pandemia silente".


Un análisis, realizado por un equipo interdisciplinario de la Universidad de Sídney, indicó que este padecimiento está aumentando entre la población mundial y, tras analizar datos durante los últimos 30 años, anunció que, para el 2050, habrá 843 millones de personas afectadas.

Ante la creciente prevalencia del dolor de espalda y su posible consolidación como una pandemia, es imperativo que los profesionales de la medicina estén armados con el conocimiento y las herramientas necesarias para abordar este escenario.


¿La próxima pandemia?

Aunque no es una enfermedad contagiosa, su prevalencia y las implicaciones a largo plazo hacen que sea considerada una preocupación de salud pública. Algunas tendencias actuales han sugerido que este padecimiento podría ser la "próxima pandemia" en términos de su omnipresencia y el impacto en la calidad de vida.


· Prevalencia del dolor de espalda. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), alrededor del 60 y 70 % de las personas en países industrializados experimentan dolor de espalda en algún momento de su vida. Además, es una de las principales causas de discapacidad en todo el mundo, afectando la productividad laboral, la vida social y el bienestar general.


· Causas y factores de riesgo. El sedentarismo, el aumento de trabajos de oficina, la falta de ejercicio físico regular y las malas posturas son sólo algunas de las causas subyacentes del dolor de espalda. Además, otros factores, como el envejecimiento de la población, el aumento de la obesidad y las lesiones relacionadas con actividades físicas inadecuadas, también, contribuyen.


· Consecuencias del estilo de vida moderno. Con el auge de la era digital, pasamos, cada vez, más tiempo frente a las pantallas. Esta constante inclinación hacia dispositivos móviles, computadoras y televisores ha provocado un aumento en problemas posturales y tensiones en la columna vertebral.


Consideraciones clave para el diagnóstico y tratamiento

Aunque el dolor de espalda puede tener múltiples etiologías, desde mecánicas hasta inflamatorias, es una condición que afecta la calidad de vida y, a menudo, presenta un desafío en el diagnóstico y tratamiento. Esto requiere de una evaluación cuidadosa, un enfoque personalizado y, con frecuencia, una visión interdisciplinaria, para gestionar eficazmente la afección.



1. Enfoque biopsicosocial. La medicina ha evolucionado de un modelo puramente biomédico a uno biopsicosocial. Este último entiende que el dolor, incluido el de espalda, es el resultado de una interacción entre factores biológicos, psicológicos y sociales.





· Factores biológicos: Condiciones médicas, postura, genética, etcétera.

· Factores psicológicos: Estrés, ansiedad, depresión, expectativas y creencias del paciente.

· Factores sociales: Trabajo, relaciones, cultura, nivel socioeconómico.


Al comprender estos tres componentes, el médico puede ofrecer un plan de tratamiento más individualizado y efectivo.


2. Escucha activa. Es esencial que el médico dedique tiempo a escuchar al paciente. Esto puede proporcionar pistas valiosas sobre las causas subyacentes del dolor y, también, construir una relación de confianza, que facilitará el proceso terapéutico.


3. Enfoque multidisciplinario. Dada la complejidad del dolor de espalda, es beneficioso trabajar con un equipo de profesionales de diversas disciplinas, como fisioterapeutas, psicólogos, nutriólogos y otros especialistas. Esta colaboración puede proporcionar una gama más amplia de opciones terapéuticas.


4. Importancia de la información. La educación del paciente sobre su condición, las opciones de tratamiento disponibles y las expectativas realistas pueden mejorar los resultados terapéuticos. Una comprensión clara puede reducir la ansiedad y el temor asociados con el dolor.


5. Tratamientos no farmacológicos. Si bien los medicamentos pueden ser efectivos, también, hay una serie de tratamientos no farmacológicos que pueden ser igualmente útiles y complementarios.


· Ejercicio terapéutico: Ayuda a fortalecer los músculos, mejorar la postura y aumentar la flexibilidad.

· Terapia manual: Como el masaje o la manipulación espinal.

· Terapia cognitivo-conductual: Puede ayudar a abordar factores psicológicos, como el miedo y la ansiedad, relacionados con el dolor.

· Meditación y técnicas de relajación: Pueden ayudar a reducir la tensión y el estrés.


6. Personalización del tratamiento. Cada paciente es único; lo que funciona para uno puede no resultar para otro. Por lo tanto, es crucial adaptar el plan de tratamiento según las necesidades y circunstancias individuales del paciente.


Aunque el dolor de espalda no es una "pandemia" en el sentido tradicional del término, su prevalencia y su impacto en la vida de las personas lo convierten en un problema de salud pública mundial. Los avances actuales y futuros ofrecen una esperanza de diagnósticos más precisos, tratamientos más efectivos y enfoques preventivos mejorados. Para ser eficaces, es esencial que los médicos se mantengan actualizados y sean proactivos en la incorporación de estos avances en su práctica diaria.

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