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  • Hedy Hernández

La fauna mexicana



México no sólo cuenta con ciudades con un legado histórico y cultural magnífico, sino que, también, es tierra de más de 200 mil especies de animales y plantas. Debido a su orografía, es uno de los países con más biodiversidad del mundo. Aquí, habita alrededor del 10 % de las especies de flora y fauna del planeta. A continuación, le ofrecemos algunos datos interesantes.


El perro chihuahueño es el can más pequeño del mundo y recibe su nombre en virtud del estado mexicano localizado al norte del país.


El xoloitzcuintle es un perro de origen prehispánico. En la cultura mexicana, surgió la macrolengua yuto-nahua, llamada náhuatl; de ella, proviene el nombre del xoloitzcuintle, una raza canina, sin pelo, cuyos ejemplares son de distintos tamaños: pequeño, estándar y mediano. Tiene más de 3 mil años de antigüedad y formaba parte de la vida diaria de las culturas prehispánicas y, también, de su cosmovisión, pues se creía que el perro acompañaba a su dueño fallecido, para protegerlo y guiarlo por el camino hacia el Mictlán, el inframundo azteca.


El conejo de los volcanes, también conocido como teporingo, es originario de las montañas del centro de México. Vive, principalmente, en las faldas de los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl. Es uno de los conejos más pequeños del mundo, de color negro o marrón; mide unos 30 centímetros de largo y pesa, aproximadamente, 400 gramos. Actualmente, se encuentra en peligro de extinción.


El jaguar –con una longitud aproximada de 1.70 a 2.30 metros, desde la nariz hasta la cola; un peso de 45 a 130 kilogramos; y un promedio de vida de 20 años– es el felino salvaje más grande de América y el tercero más grande del mundo. Se encuentra en las selvas del sur del país, donde es el mayor depredador, junto al caimán. En México, habitan menos de cuatro mil ejemplares.


El ajolote es un anfibio, único de México, que pesa entre 60 y 220 gramos, alcanza un tamaño de hasta 30 centímetros, es carnívoro y su promedio de vida es de 15 años. Su nombre proviene de la palabra náhuatl axolotl, que se traduce como ‘monstruo de agua’. Los antiguos aztecas vieron en este animal, una manifestación de Xólotl, dios del fuego y del relámpago, encargado de guiar a las almas de los muertos, que se disfrazó de salamandra para evitar su sacrificio.


Los ajolotes no se desarrollan físicamente, es decir, alcanzan su madurez sexual en la etapa larvaria, la cual nunca abandonan, ya que no sufren la metamorfosis. Por ello, mantienen, de por vida, su aleta dorsal de renacuajo, sus patas palmeadas y sus branquias externas; aunque, también, tienen pulmones y pueden respirar por la piel.


El ajolote es el único animal vertebrado capaz de regenerar, en semanas, sus extremidades amputadas, con todos sus huesos, músculos y nervios en los lugares correctos, así como órganos y tejidos que hayan sido lesionados.


Un equipo internacional de científicos descubrió que el ajolote tiene el genoma más grande que se ha secuenciado hasta ahora; incluso, de mayor tamaño que el del humano. De igual forma, posee 32 mil millones de pares de bases de ADN, cantidad diez veces mayor que el genoma humano, el cual posee 3 mil 200 millones de pares de bases de ADN.




La vaquita marina es un cetáceo endémico de México, que habita, solamente, en el Golfo de California y está catalogado como en peligro crítico de extinción. Es considerado la marsopa más pequeña del mundo. Su cabeza y su hocico son cortos; tiene manchas negras alrededor de los ojos y los labios, que forman una línea delgada desde la boca hasta las aletas pectorales; pesa entre siete y 55 kilos, en la adultez; y mide, aproximadamente, 1.5 metros. Alcanza la madurez sexual a los seis años, apareándose cada 24 meses, dando a luz a una sola cría, por lo que se estima que, en toda su vida, puede tener entre cinco y siete crías.


Este mamífero marino fue descubierto hacia la mitad del siglo XX, en San Felipe, Baja California, pero su población ha descendido sustancialmente, al quedar atrapadas en las redes de pescadores furtivos, que codician al pez totoaba; por lo que, hoy, se estima que ya sólo existen entre cuatro y 17 ejemplares, con, al menos, tres crías.


La víbora de cascabel, oriunda del Parque Nacional Bahía de Loreto, en Baja California Sur, es un reptil sumamente venenoso, incapaz de formar el típico cascabel. Es endémica de la isla Santa Catalina y su dieta consiste en ratones de la zona.


El murciélago platanero mide menos de 10 centímetros, se alimenta del néctar y el polen de las flores, vive cerca de 30 años y alcanza velocidades de vuelo de hasta 60 millas por hora. Habita en la selva subtropical de Colima, Guerrero, Jalisco y Puebla.


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