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  • Moisés Zúñiga

No más plástico




Lo vemos en nuestras calles, playas, desagües pluviales, entre las ramas de los árboles, detrás de los arbustos e, incluso, en los estómagos de los animales muertos; sin embargo, por alguna razón, todavía lo usamos en cantidades masivas. Nos referimos al plástico de un solo uso.


La humanidad ha generado más de 8 mil 300 millones de toneladas de desechos plásticos desde la década de 1950, y actualmente, no mostramos signos de desaceleración, de acuerdo con datos de Greenpeace. Dado que el uso de este material aumentará un 40 por ciento en los próximos diez años, se vislumbra un panorama deprimente para el futuro de nuestro mundo.


El plástico se ha vuelto omnipresente en nuestro medio ambiente, causando daños catastróficos a la vida silvestre, los ecosistemas, los océanos y al aire que respiramos. ¿Qué hacer para dejar de consumirlo? Aquí, hay algunas acciones muy sencillas, que podemos poner en práctica en la vida diaria:


Usar contenedores reutilizables: Se recomienda llevar una taza o vaso de porcelana, o bien, un termo, cada que salgamos a comprar café; así, evitaremos el desperdicio de contenedores de unicel o cartón. Algunas cafeterías suelen ofrecen pequeños descuentos a los usuarios que llevan sus vasos reutilizables. Lo mismo aplica para el agua. Es preferible llevar una botella lavable.


Cambiar a los envases sostenibles: A la hora de elegir los productos de su preferencia en los supermercados, opte por aquellos envasados en cajas de cartón o cristal cuando sea posible. De preferencia, busque los que, aun siendo de estos materiales, tengan, en su empaque, el símbolo de reciclaje o de biodegradable.


Haga compras a granel: Además de ser un ahorro de dinero, minimiza la cantidad de plástico, ya que elimina el embalaje de los productos. De igual manera, lleve sus refractarios o bolsas de tela al mercado, para evitar que le entreguen sus compras en bolsas plásticas.


Platos y cubiertos de bambú: Éstos son biodegradables. El bambú se puede cultivar de manera sostenible, no contamina el medio ambiente y se puede compostar con relativa rapidez.


Al principio, quizá, le cueste trabajo dejar el hábito del plástico, pero, como puede ver, no es demasiado difícil comenzar. A partir de ahora, antes de comprar su próximo artículo de plástico, piense en el gran beneficio que le estaría dando al planeta si se decide por uno ecológico.

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