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  • Foto del escritorRedacción Relax

Reino Unido se despide de los coches de gasolina y diésel




Tal parece que las advertencias sobre las consecuencias del calentamiento global están empezando a generar conciencia y, a la vez, culpa en todos los países del mundo, ya que no sólo reconocen que este problema ambiental es responsabilidad del ser humano, sino que, también, en los últimos años, han puesto en marcha medidas encaminadas a hacerle frente.

En este contexto, Reino Unido ha anunciado que, a partir del año 2035, prohibirá la venta de automóviles nuevos que operen con gasolina o diésel, extendiendo la norma, incluso, a los carros híbridos, ya que, a pesar de su lado ecológico gracias a su motor eléctrico, siguen manteniendo la opción de funcionar a través de combustibles fósiles y, por lo tanto, contaminan.


La elección de ese año obedece a un plan de urgencia que tiene base en los Acuerdos de París, un pacto celebrado en 2015, en el que 195 países se comprometieron a tomar acciones para controlar las emisiones de gases de efecto invernadero en el planeta, y así “garantizar” que, para finales de este siglo, la temperatura global se mantenga por debajo de los dos grados. Por lo anterior, la Comunidad Europea estipuló que el plazo máximo para prohibir la venta de vehículos de combustión es hasta el año 2040, si se quiere notar un cambio considerable en 2050; no obstante, Reino Unido decidió adelantarse cinco años.


Y es que la organización europea Transport & Environment, que se especializa en realizar estudios de transporte sostenible en el continente, considera que el año 2040 es un tiempo tardío, ya que, para cumplir el objetivo de los Acuerdos de París, es preciso que la producción y la venta de autos de gasolina y diésel desaparezcan dentro de los primeros años de la década de 2030; y aun así, señala que la aplicación de esta medida, junto con otras más drásticas, como aumentar los precios de los combustibles fósiles, estimular el uso del coche compartido y crear zonas de tráfico restringido, representaría sólo el 28 % de la reducción de gases de efecto invernadero para 2050. Asimismo, concluye que la mejor alternativa es el uso de vehículos que utilicen 100 % electricidad o hidrógeno.


Pero el reto no sólo es dejar de vender, sino incentivar a la población a adquirir carros ecológicos y desechar los viejos. La organización antes mencionada estima que, si se quiere cumplir la meta de 2050, la venta de coches eléctricos debe representar, aproximadamente, un tercio del total de las ventas de automóviles en 2025, y más de dos terceras partes en 2030.

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