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  • Hedy Hernández

Trastornos de los niveles de lípidos en la sangre: Hipercolesterolemia



La hipercolesterolemia es el aumento de los niveles de colesterol total en la sangre, por encima de los niveles estimados deseables para la población general (200 mg/dl); a partir de un valor de 250 mg/dl se considera patológico y un factor de riesgo para el desarrollo de Enfermedades Cardiovasculares.


El nivel de colesterol en la sangre está determinado por factores genéticos y ambientales como edad, sexo, peso corporal, dieta, consumo de alcohol y tabaco, ejercicio físico, antecedentes familiares y presencia de diferentes patologías.


El colesterol está presente en todo el organismo, ya que es un componente estructural de las membranas celulares. Participa en funciones tan importantes como la síntesis de hormonas esteroideas y en la creación de algunas vitaminas (vitamina D), así como en la síntesis de los ácidos biliares que facilitan la digestión y absorción de las grasas de la dieta. Forma parte de las membranas de las células y es precursor de las hormonas esteroideas: progesterona, testosterona, estradiol y cortisol. Se sintetiza el 50 % aproximadamente y el resto se obtiene de la dieta.


El colesterol se encuentra en los alimentos de origen animal como en la yema del huevo, en la carne y en los lácteos. El colesterol es insoluble, por lo que debe ser transportado por las lipoproteínas desde el hígado a los tejidos donde es necesario, y se elimina en pequeñas cantidades a través de las sales biliares en las heces. Sin embargo, alrededor del 98 % de las sales biliares son reabsorbidas en el intestino y vuelven al hígado a través de la circulación enterohepática. La mayoría de los tejidos puede producir colesterol, pero se sintetiza principalmente en el hígado y en el intestino delgado.


Es una sustancia útil y necesaria en muchas funciones del cuerpo humano, pero si alcanza valores elevados puede acumularse en las paredes de las arterias y causar aterosclerosis.


Tipos de Hipercolesterolemia

Primarias: las que no se asocian a ninguna enfermedad y se deben a causas genéticas.

Secundarias: aquellas en las que el incremento de colesterol se asocia a diferentes enfermedades.


Las hipercolesterolemias primarias se deben a alteraciones genéticas que afectan a uno o varios genes (poligénicas) de los sistemas transportadores del colesterol o de las proteínas que actúan en el metabolismo de éste. En las poligénicas, además de factores genéticos, participa una alimentación inadecuada y rica en alimentos con alto contenido en colesterol (productos lácteos, yema de huevo, carnes rojas y marisco).


Las hipercolesterolemias secundarias se pueden asociar a enfermedades hepáticas (hepatitis y cirrosis), endocrinas (diabetes, hipotiroidismo y anorexia nerviosa) y renales (síndrome nefrótico e insuficiencia renal crónica).


Además, existen algunas sustancias cuyo consumo se asocia a la hipercolesterolemia, como los esteroides anabolizantes y el consumo excesivo de alcohol.


En la sangre, también pueden estar elevados otros tipos de lípidos, como los triglicéridos, que se consideran anormales por encima de 200 mg/dl.


Se denomina hiperlipemia, de manera general, al aumento de los niveles en la sangre de cualquier tipo de lípido (hipercolesterolemia, si es el colesterol, o hipertrigliceridemia, si son los triglicéridos); si ambos están aumentados, recibe el nombre de hiperlipemia mixta.


Consecuencias

La principal consecuencia del exceso de colesterol en la sangre es el desarrollo de las Enfermedades Cardiovasculares.


Numerosos estudios han demostrado una relación entre los niveles de colesterol en la sangre y la incidencia de Enfermedades Cardiovasculares, ya que éstas son más frecuentes en sujetos con hipercolesterolemia que en los sujetos con niveles bajos de colesterol LDL. Asimismo, se ha observado que la reducción de los niveles elevados de colesterol LDL disminuye la incidencia de enfermedades coronarias. Sin embargo, el riesgo que confiere cualquier nivel de colesterol en la sangre, depende también de la coexistencia de otros factores de riesgo, como los niveles de presión arterial, la Diabetes, la edad, el sexo o el tabaquismo.


La hipercolesterolemia favorece el desarrollo de la aterosclerosis –principal determinante del riesgo de Enfermedades Cardiovasculares-, que se caracteriza por la acumulación de lípidos en las paredes de las arterias. Esto provoca una reacción inflamatoria y el inicio de una serie de procesos que dan lugar a la formación de la placa de ateroma. Se ve favorecido por la presencia no sólo de la hiperlipemia, sino también por otros factores de riesgo cardiovascular como la hipertensión, la Diabetes y el tabaquismo.


Las placas, con el tiempo, obstruyen el interior de las arterias al ir creciendo de tamaño. Por tanto, se dificulta la circulación de la sangre y se reducen el flujo sanguíneo de los tejidos y el suministro de oxígeno (isquemia).


Si la arteria obstruida está en el corazón, se produce una enfermedad coronaria (angina de pecho o infarto de miocardio); si tiene lugar en las arterias cerebrales, da lugar a la enfermedad cerebrovascular (accidente cerebrovascular); y cuando la obstrucción se localiza en las extremidades, causa la enfermedad vascular periférica (arteriopatías periféricas).


La hipertrigliceridemia también favorece el desarrollo de las Enfermedades Cardiovasculares, aunque su papel como factor de riesgo cardiovascular independiente es discutido; asimismo, puede facilitar el desarrollo de la placa aterosclerótica al modificar las partículas de colesterol LDL y aumentar su depósito en la pared vascular. Además, suele acompañarse de niveles de colesterol HDL bajos, por lo que, en estas condiciones, la eliminación de colesterol de ella está reducido.


Más de la tercera parte de los pacientes a los cuales se les diagnostica, por primera vez, hipercolesterolemia, presenta comorbilidad. Asimismo, uno de cada 10 pacientes presenta riesgo elevado de mortalidad cardiovascular después de diez años. Tanto el cociente lipoproteico como el cardiovascular son claramente superiores en sujetos que presentan comorbilidad.


El tratamiento farmacológico de las hipercolesterolemias se basa en el uso de estatinas, resinas, fibratos, ácido nicotínico, inhibidores de la absorción del colesterol y fitosteroles.



Referencias:

1. ¿Qué es la hipercolesterolemia familiar? – Fundación Hipercolesterolemia Familiar. (n.d.). https://www.colesterolfamiliar.org/hipercolesterolemia-familiar/que-es-la-hipercolesterolemia-familiar/

2. Factores de riesgo cardiovascular. Lípidos plasmáticos y lipoproteínas. Colesterol. Triglicéridos - Revista Electrónica de PortalesMedicos.com. (n.d.). www.portalesmedicos.com. Retrieved Abril 16, 2023, from. https://www.portalesmedicos.com/publicaciones/articles/707/1/Factoresde-Riesgo-Cardiovascular-Lipidos-plasmaticos-y-lipoproteinas-ColesterolTrigliceridos.html

3. Párraga Martínez, I.; Del Campo del Campo, J. M.; Muñoz Sánchez-Villacañas, R., et al. (2011). Comorbilidad y riesgo cardiovascular en sujetos con primer diagnóstico de hipercolesterolemia. Revista Española de Salud Pública, 85(3), 305–313. https://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1135-57272011000300009&lng=es&nrm=iso

4. Carretero Colomer, M. (2008). Hipercolesterolemia. Diagnóstico y tratamiento. Offarm, 27(9), 109–111. https://www.elsevier.es/es-revista-offarm-4-articulo-hipercolesterolemia-diagnostico-tratamiento-13127390


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