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  • Hedy Hernández

¿Tumor o cáncer?


 



Un tumor y un cáncer son dos conceptos relacionados, pero no son lo mismo. Un tumor es una formación de células anormales que crece de forma excesiva, creando una masa o protuberancia, y éste puede ser benigno o maligno dependiendo de las células involucradas. Los benignos no son cancerosos y no se extienden a otras partes del cuerpo, suelen ser más fáciles de tratar y tienen un mejor pronóstico. Los malignos son cancerosos y pueden crecer rápidamente, invadir los tejidos sanos y formar metástasis, que son tumores secundarios que se originan a partir de las células del tumor primario.

 

El cáncer es un tipo de tumor maligno, donde hay un crecimiento descontrolado de las células en el cuerpo, conocidas como células cancerosas, que tienen la capacidad de invadir y destruir otros tejidos y órganos, y de propagarse a otras partes del cuerpo.

 

Existen más de 200 tipos de cáncer, que se clasifican según el tipo de célula o tejido de origen. Algunos de los cánceres más frecuentes son el de mama, el de próstata, el de pulmón, el de colon y el de piel.

 

Existen una variedad de métodos para identificar y clasificar tumores. Entre ellos se encuentran los análisis de sangre, que pueden revelar marcadores potenciales de cáncer. Los médicos pueden determinar la ubicación y el tamaño de un tumor mediante pruebas de imagen como rayos X, resonancias magnéticas y tomografías computarizadas. Además, se pueden realizar estudios de tejido, como biopsias y citologías, examinando células o fragmentos de tumores específicos para determinar si son benignas o cancerosas.

 

El cáncer se clasifica según su origen. Los carcinomas, los sarcomas, los linfomas y las leucemias son los cuatro tipos principales. Los carcinomas son los más comunes y se originan en los tejidos que cubren órganos internos y externos. Los sarcomas pueden desarrollarse en huesos, músculos, grasa y tejidos conectivos. Mientras que las leucemias se originan en la médula ósea y afectan los glóbulos blancos, los linfomas se originan en las células del sistema inmunológico.

 

Cuando alguien presenta síntomas inusuales y consulta a un médico, se le diagnostica cáncer. Se realizan investigaciones para determinar la fuente de los síntomas. Por otro lado, hay casos en los que el cáncer se descubre durante las pruebas médicas de rutina.

 

El tratamiento y el pronóstico del cáncer dependen de varios factores, como el tipo, el estadio, la localización, la edad y el estado de salud del paciente.

 

Las etapas altas muestran una propagación más amplia, mientras que las etapas bajas muestran una propagación limitada. La etapa número cuatro es la más avanzada.

 

Diagnosis

Los tumores y el cáncer se diagnostican mediante una serie de pruebas médicas. Se realiza una historia clínica para comprender los antecedentes y síntomas de una persona cuando acude al médico con indicios de enfermedad. Posteriormente, se lleva a cabo una exploración física para evaluar posibles anomalías corporales. Suelen sugerirse pruebas adicionales para confirmar o descartar posibles diagnósticos de cáncer o tumores, dependiendo de los resultados.

 

Estas pruebas suelen dividirse en tres categorías principales: pruebas analíticas, pruebas de imagen y pruebas histológicas. Las pruebas analíticas, como la medición de marcadores tumorales en análisis de sangre u orina, se utilizan para detectar componentes del cuerpo que están fuera de los límites aceptables. Las pruebas de imágenes, como radiografías, resonancias magnéticas y tomografías computarizadas, se utilizan para obtener imágenes internas del cuerpo y encontrar posibles tumores. Finalmente, se realizan la biopsia y la citología para analizar las células de tejido sospechoso para determinar si son malignas.

 

En la mayoría de los casos, una biopsia es la única forma de realizar un diagnóstico definitivo de cáncer. Una biopsia implica extraer una pequeña cantidad de tejido para su posterior análisis. Además, es importante recordar que los tumores benignos no ponen en peligro la vida a menos que compriman órganos importantes y deban extirparse.

 

Por último, existen muchas opciones en lo que respecta al tratamiento del cáncer, incluidas la cirugía, la quimioterapia, la radioterapia, la inmunoterapia y las terapias dirigidas.

 

Tratamiento

Generalmente se realiza una cirugía para extirpar el tumor y, a veces, el tejido circundante. La cirugía puede ir seguida de quimioterapia, radioterapia o una combinación de ambas, según el tipo de cáncer y si ha hecho metástasis.

Otra opción de tratamiento para algunos tipos de cáncer es la inmunoterapia. Este enfoque utiliza el propio sistema inmunológico del cuerpo para combatir el cáncer. La terapia dirigida es un tratamiento contra el cáncer más preciso que ataca sólo las células cancerosas y minimiza el daño a las células sanas. 

 

Síntomas comunes

Los síntomas comunes asociados con tumores y cáncer varían ampliamente y generalmente dependen del tipo y la ubicación del tumor maligno. Éstos incluyen aumento de peso inexplicable o pérdida de peso significativa sin causa aparente, fatiga extrema y persistente, dolor persistente que no desaparece o empeora con el tiempo, aparición de nuevos lunares o cambios de diámetro, forma, textura o color.

 

El cáncer de colon puede provocar sangrado rectal y cambios en los hábitos intestinales, como diarrea persistente o estreñimiento.

 

El cáncer de pulmón puede causar tos persistente, dolor en el pecho y dificultad para respirar, incluso en ausencia de enfermedad respiratoria. Los síntomas específicos de los diferentes tipos de cáncer incluyen pérdida repentina de peso en el cáncer de páncreas, sangrado vaginal inexplicable en el cáncer de cuello uterino o testicular y la presencia de bultos o protuberancias anormales en el tejido mamario.

 

Por otro lado, la leucemia puede provocar síntomas como hematomas y sangrado frecuentes, fatiga, infecciones recurrentes y dolor de huesos sin motivo aparente.

 

Finalmente, es importante recordar que el cáncer es una de las principales causas de muerte a nivel mundial, matando a casi 10 millones de personas en 2020, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Sin embargo, cada vez más personas logran vivir una vida plena después de recibir tratamiento gracias a los avances en los tratamientos contra el cáncer.

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