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Los Julios de la literatura



 

Este mes, conocido por su calidez en el hemisferio norte y su frescura en el hemisferio sur, es un período que evoca la plenitud del verano o la introspección del invierno. De igual manera, en el mundo de las letras, el nombre ‘Julio’ ha sido portado por escritores de gran prestigio, que han dejado una huella indeleble en la literatura mundial.

 

Así, hemos preparado un recorrido por la vida y obra de algunos de los escritores que llevan el nombre de Julio. Desde las narraciones fantásticas de Verne hasta la introspección lírica de Ribeyro, estos autores han contribuido, de manera importante, a la riqueza de la literatura global.

 


¿De dónde viene el nombre de Julio?
Su origen latino proviene de Julius, de raíz etrusca, aunque su significado exacto es incierto. Dicho nombre fue muy común en la Antigua Roma, especialmente asociado con la gens Julia, una de las familias patricias más importantes de Roma.
La razón del nombre del mes  se remonta al año 44 a. C., en honor de Julio César, uno de los líderes más emblemáticos de la historia romana, quien había nacido el 12 de este mes. Por él, se rebautizó al quinto mes del calendario romano, que, en principio, se llamaba Quintilis; así, pasó a ser Iulius, que, posteriormente, con la evolución del idioma, se convirtió en Julio, en español.

 

Julio Cortázar (1914-1984). El arquitecto de mundos literarios innovadores nació en Bruselas, Bélgica, pero, aún siendo un niño, se trasladó a Argentina. Su obra maestra, Rayuela (1963), es un paradigma de la novela experimental, que ofrece múltiples lecturas y desafía las convenciones narrativas. Sus cuentos, como los incluidos en Bestiario y Final del juego, son joyas literarias que exploran lo fantástico y lo absurdo, dejando una marca perdurable en la literatura contemporánea.

 

Julio Verne (1828-1905). Otro grande de la literatura, conocido como uno de los padres de la ciencia ficción. Oriundo de Nantes, Francia, es célebre por sus novelas visionarias que anticiparon avances tecnológicos y exploraciones que, posteriormente, se hicieron realidad. Obras como Veinte mil leguas de viaje submarino (1870), La vuelta al mundo en ochenta días (1872) y Viaje al centro de la Tierra (1864) no sólo entretienen, también, inspiran a los lectores a imaginar el futuro, de manera ilimitada.

 

Julio Jiménez Rueda (1896-1960). Fue un destacado dramaturgo, novelista y ensayista mexicano, que aportó significativamente a la literatura y la academia. Con una vasta obra, que abarca la narrativa, el teatro y el ensayo, Jiménez Rueda es recordado por su estilo claro y su profundo compromiso con la cultura mexicana. Sus trabajos reflejan un gran interés por la historia y las tradiciones de México, así como por los desafíos contemporáneos que enfrentaba su nación. Si bien su obra dramatúrgica no fue muy extensa, su incursión en las artes escénicas le permitió descubrir las posibilidades de expresión que le ofrecía el lenguaje dramático, y, de esta manera, escribir textos teatrales de gran calidad.

 

Julio Ramón Ribeyro (1929-1994). Fue un escritor peruano, figura central en la literatura hispanoamericana. Conocido principalmente por sus cuentos, Ribeyro ofrece, en La palabra del mudo (1973), una colección de relatos que exploran la vida cotidiana de los marginados y la clase media en Perú, capturando, con maestría, la esencia de la condición humana. Su prosa sobria y elegante, junto con su aguda observación social, le han ganado un lugar especial en el corazón de los lectores y críticos.

 

Julio Scherer García (1926-2015). Este periodista y escritor mexicano es una figura icónica en el periodismo latinoamericano. Fundador de la influyente revista Proceso, Scherer fue conocido por su compromiso con la verdad y la libertad de expresión. Sus libros, entre ellos, Los presidentes (1986) y La terca memoria (2007), ofrecen una visión crítica y profunda de la política y la sociedad mexicana, consolidándolo como una voz fundamental en la literatura de no ficción.

 

Julio Olaciregui (1951- ). Este colombiano, nacido en Barranquilla, es un escritor que combina elementos del realismo mágico con un estilo único que refleja la rica herencia cultural de su tierra natal. Entre sus obras, podemos citar Vestido de bestia (1980), Los domingos de Charito (1986), Trapos al sol (1991) y Dionea (2005). También, adaptó, para el cine, La mansión de Araucaíma, relato de Álvaro Mutis, que fue filmado, luego, por el director colombiano Carlos Mayolo. Ha ejercido el periodismo en Colombia (El Heraldo, El Espectador) y París (AFP), donde estudió literatura y donde reside desde 1978.

 

Julio Llamazares (1955- ). Es un destacado escritor y periodista español, nacido en Vegamián, León. Su obra literaria se caracteriza por una profunda conexión con la naturaleza y el mundo rural, así como por un estilo poético y evocador. Su narrativa aborda temas como la memoria, el desarraigo y la pérdida, a menudo, reflejando su propia experiencia de ver a su pueblo natal desaparecer bajo las aguas. Entre sus obras más conocidas, se encuentran las novelas Luna de lobos (1985) y La lluvia amarilla (1988). Llamazares, también, ha publicado poesía, ensayos y crónicas de viajes, destacándose su capacidad para capturar la belleza y la tragedia de la vida rural.

 

Aunque parece común, el nombre Julio está muy presente en la literatura mundial, a través de diversos escritores que, cada uno, con su estilo y contexto, han contribuido a la riqueza cultural y literaria de sus respectivas épocas.

 

Es evidente que este nombre ha sido portador de un talento literario excepcional. Estos autores no sólo comparten un nombre, también, una pasión por las palabras y una habilidad para explorar las profundidades de la experiencia humana, enriqueciendo el panorama literario con sus diversas perspectivas y estilos.

 

Así, el legado de los escritores llamados Julio sigue vivo, inspirando a nuevas generaciones a descubrir y valorar la magia de la literatura.

 

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