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  • Hedy Hernández

Síndrome del Intestino Irritable



 

El síndrome del intestino irritable (SII) es un trastorno crónico que afecta el funcionamiento del intestino grueso, causando síntomas como dolor abdominal, cambios en el ritmo intestinal, diarrea, estreñimiento o gases.

 

Se caracteriza por síntomas recurrentes de malestar abdominal, dolor, inflamación, distensión abdominal, diarrea o estreñimiento, sin que haya una causa estructural identificable.

 

Este trastorno es mucho más común en mujeres que en hombres y suele manifestarse en la edad adulta temprana. Aunque no se conoce con certeza la causa exacta del SII, se cree que puede estar relacionado con una combinación de factores, como anomalías en la motilidad intestinal, sensibilidad excesiva del intestino, trastornos del sistema nervioso central y factores psicológicos, como el estrés y la ansiedad.

 

Es importante destacar que el síndrome de intestino irritable es un trastorno crónico que requiere cuidados a largo plazo. Si experimenta síntomas persistentes de malestar abdominal u otros síntomas digestivos, es importante buscar atención médica para recibir un diagnóstico y tratamiento adecuados.

 

La mayoría de las personas con síndrome del intestino irritable tienen un aspecto saludable. Los médicos basan el diagnóstico del síndrome del intestino irritable en las características de los síntomas de la persona y también utilizan criterios normalizados basados en los síntomas para el diagnóstico del síndrome del intestino irritable, denominados criterios de Roma. Asimismo, pueden solicitar pruebas para diagnosticar las enfermedades comunes que pueden causar síntomas similares, especialmente en personas mayores de 45 años o con signos de alarma, tales como pérdida de peso, sangrado rectal o edad avanzada.

 

El diagnóstico basado en los criterios de Roma IV, requieren la presencia de dolor abdominal recurrente al menos un día por semana en los últimos tres meses, asociado a dos o más de las siguientes características:

 

  • El dolor se relaciona con la defecación.

  • El dolor se asocia con un cambio en la frecuencia de las deposiciones (estreñimiento o diarrea).

  • El dolor se asocia con un cambio en la forma o apariencia de las heces.

 

No existe una cura específica para el SII, por lo que el tratamiento se centra en aliviar los síntomas y mejorar la calidad de vida del paciente. Esto puede incluir cambios en la dieta y el estilo de vida, así como el uso de medicamentos para controlar los síntomas específicos. Además, es importante manejar el estrés y buscar apoyo emocional para lidiar con los aspectos psicológicos del trastorno.

 

Algunas medidas que pueden ayudar son:

 

  • Seguir una dieta equilibrada, evitando los alimentos que desencadenan o empeoran los síntomas, como los lácteos, el gluten, las grasas, los alimentos picantes, el alcohol o la cafeína

  • Aumentar el consumo de fibra, agua y probióticos, que pueden favorecer el tránsito y la salud intestinal

  • Practicar ejercicio físico regularmente, que puede reducir el estrés y estimular el movimiento intestinal

  • Tomar medicamentos según la indicación médica, que pueden incluir antiespasmódicos, antidiarreicos, laxantes, antidepresivos o antibióticos, dependiendo del tipo y la gravedad de los síntomas

  • Recibir apoyo psicológico o terapias alternativas, que pueden ayudar a manejar el estrés, la ansiedad o la depresión que pueden afectar o ser causados por el SII

 

Si tiene síndrome de intestino irritable (SII), es conveniente que evite algunos alimentos que pueden irritar o inflamar su intestino, o que pueden alterar su flora intestinal. Algunos de estos alimentos son:

 

  • Los productos lácteos que contienen lactosa, como la leche, el queso o el helado. Puede optar por productos sin lactosa o bebidas vegetales.

  • Los alimentos ricos en fructosa, como la miel, el jarabe de maíz, las frutas deshidratadas o los zumos de fruta. Puede consumir frutas frescas con moderación y preferiblemente con la piel.

  • Los alimentos que contienen edulcorantes artificiales, como el sorbitol, el manitol, el xilitol o el maltitol. Estos se encuentran en algunos caramelos, chicles, productos light o sin azúcar. Puede usar stevia o azúcar morena  como endulzantes naturales.

  • Los alimentos ricos en fibra insoluble, como los cereales integrales, las verduras crucíferas, las semillas o los frutos secos. Estos pueden aumentar el volumen y la velocidad de las heces, provocando diarrea o gases. Puede consumir alimentos con fibra soluble, como la avena, la zanahoria, el plátano o la manzana.

  • Los alimentos grasos, fritos o muy condimentados, como la mantequilla, la nata, la mayonesa, las salsas, las carnes rojas, los embutidos, las patatas fritas o los picantes. Estos pueden dificultar la digestión y estimular las contracciones intestinales. Puede consumir alimentos cocinados al vapor, al horno, a la plancha o al microondas, y usar hierbas aromáticas, limón o vinagre para dar sabor.

  • Las bebidas con cafeína o alcohol, como el café, el té, el chocolate, las bebidas energéticas, la cerveza, el vino o los licores. Estas pueden irritar la mucosa intestinal y alterar el equilibrio de la flora. Puede consumir infusiones de manzanilla, menta, anís o jengibre, que tienen propiedades digestivas y calmantes.

 

Estos son algunos ejemplos de alimentos que debe evitar si tiene SII, pero recuerde que cada persona puede tener una tolerancia diferente y que lo más recomendable es que consulte con un médico para que le oriente sobre la dieta más adecuada para su caso.

 

Controlar los síntomas del síndrome del intestino irritable (SII) en el trabajo puede ser un desafío, pero existen algunas medidas que puede tomar para reducir el impacto de esta condición en su rendimiento y bienestar laboral. Algunas de ellas son:

 

  • Planificar la alimentación: evite comer alimentos que le causen molestias o que puedan desencadenar una crisis de SII. También es importante que coma con calma, mastique bien y bebassuficiente agua.

  • Gestione su estrés: el estrés puede agravar los síntomas del SII, por lo que es conveniente que aprenda a manejarlo de forma efectiva. Puede practicar técnicas de relajación, como la respiración profunda, la meditación o el yoga, que le ayuden a calmarse y a liberar la tensión. También puede buscar apoyo emocional en tus compañeros, amigos o familiares, o en un profesional de la salud mental si lo necesita.

  • Ajuste su horario: si tiene que ir al baño con frecuencia o urgencia, puede intentar adaptar su horario de trabajo a sus necesidades. Por ejemplo, puede llegar más temprano o salir más tarde, hacer pausas más frecuentes o flexibles, o solicitar un cambio de turno o de puesto si es posible. También puede informar a su jefe o a su supervisor de su situación, para que le brinden su comprensión y apoyo.

  • Tome medicamentos: si los cambios en la dieta y el estilo de vida no son suficientes para controlar los síntomas del SII, puede consultar con su médico sobre la posibilidad de tomar medicamentos que le ayuden a regular su tránsito intestinal, aliviar el dolor o mejorar su estado de ánimo. Algunos de los medicamentos que se usan para el SII son los antiespasmódicos, los antidiarreicos, los laxantes, los probióticos, los antidepresivos o los antibióticos.

  • Busque terapias innovadoras: si los tratamientos convencionales no le funcionan o le causan efectos secundarios, puede explorar otras opciones terapéuticas que han demostrado ser eficaces para el SII, como la terapia cognitivo-conductual, la hipnoterapia o la neuromodulación. Esta última consiste en estimular el nervio vago mediante un dispositivo que se coloca detrás de la oreja y que envía impulsos eléctricos que reducen el dolor asociado al SII.

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