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  • Foto del escritorRedacción Relax

Su nombre: la clave para sonar siempre joven


¿Puede usted clasificar estos tres nombres de mujeres en orden de edad, de la más joven a la mayor, basándose sólo en sus nombres?


Alyson, Matilde, Carolina


Lo más probable es que usted ordene a Alyson como la más joven, a Carolina en el medio y a Matilde como la mayor. Ese orden suena bien, ¿pero en qué se basa? Ciertamente no es por la popularidad reciente, ya que los tres nombres se utilizan por igual en la actualidad. La clave no es el presente, sino el pasado; pues es más probable que alguien llamada Matilde sea una mujer de la tercera edad, mientras que Alyson, una niña o una adolescente.



¿Pero en verdad el nombre de una persona dice algo acerca de su edad? Aunque usted no lo crea, sí. Y esto es posible saberlo gracias a la nameología (namerology).


La ciencia de los nombres

La nameología es la ciencia de los nombres. Es el estudio de la relación mística entre nuestra vida y los números. Se basa en el cálculo numérico de letras en nombres, y cada letra tiene un número correspondiente en numerología. Estos números pueden usarse para calcular su edad, evaluar su personalidad y su vida e, incluso, predecir su futuro.


De acuerdo con investigadores de distintas partes del mundo, aparentemente el nombre dice mucho sobre usted. Los científicos de datos están investigando los detalles de este asunto, ideando formas de extraer información y estadísticas para determinar lo que su nombre dice acerca de su edad, el lugar donde vive, su profesión e, incluso, su ideología política.


La calculadora que le da edad a su nombre

Una de estas fascinantes herramientas producto de la nameología es el Name Age Calculator (Calculadora de la Edad del Nombre) implementada en Estados Unidos.


Diseñada por el científico de datos Randy Olson, la calculadora utiliza datos almacenados por la Administración del Seguro Social de Estados Unidos para obtener nueva información.


La Calculadora de la Edad del Nombre deduce la edad típica de un estadunidense basándose únicamente en su nombre de pila. Está destinada a representar los modelos mentales que todos tenemos en la cabeza, modelos que provienen de una vida de experiencia social. Por ejemplo: una mujer llamada Bárbara nos suena más grande que una Brenda, porque la típica Brenda que hemos conocido o de la que hemos oído hablar, tiene edad universitaria, mientras que la típica Bárbara está jubilada.


Si bien ningún número puede capturar por completo la realidad social de la “edad del nombre” (especialmente para los nombres que experimentaron múltiples oleadas de población con generaciones de distancia), las edades en la Calculadora son buenos resultados.


Al igual que el Name Age Calculator en Estados Unidos, en otros países de Europa como España o Gran Bretaña, al explorar los registros de sus ciudadanos para generar estadísticas, también han salido a la luz radiografías curiosas acerca de quiénes son sus ciudadanos y cómo se llaman. Esto ha puesto de relieve que ciertos nombres prevalecen en determinados rangos de edad, comprobando que nuestra asociación mental con ciertos nombres y su edad, provienen también de la experiencia social que tenemos.


Su nombre, su edad

Como usted puede ver, su nombre dice mucho no sólo acerca de su edad, sino también de otros aspectos de su personalidad, gustos y características. Tener un nombre vinculado con personas jóvenes, lo hará sonar como una persona joven; y tener uno vinculado a un rango de edad de madurez, lo hará ser percibido como un adulto o anciano.


Y justo allí está la clave para sonar siempre joven, cuando los demás sólo conozcan su nombre. Dígame, ¿estaría dispuesto a cambiar de nombre para ser percibido eternamente como una persona joven?


¡Piénselo!



Por cierto, algunos de los nombres más populares actualmente en México, elegidos para niñas y niños son: Sofía, Camila, Valentina, Isabella, Valeria, Sara, Andrea, Natalia, Mía, María Fernanda, Regina, Allison, Zoe, Constanza, Michelle, Aitana, Sabrina; y, Sebastián, Nicolás, Mateo, Matías, Benjamín, Francisco, Juan Pablo, Isaac, Erick, Cristian, Kevin, Bruno, Thiago, Jonathan, Josué, etcétera, aunque también se usan otros más modernos como: Nayara, Nahia, Triana, Noa, en el caso de las niñas; o bien, Izan, Adam, Rayan, Anas, Unax, para niños.






Fuente: namerology.com, amerology.com

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