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Defensa del Castillo de Chapultepec

  • Foto del escritor: Redacción Relax
    Redacción Relax
  • 3 sept
  • 1 Min. de lectura

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El 13 de septiembre de 1847, en el contexto de la guerra entre México y Estados Unidos, ocurrió una de las batallas más emblemáticas de la historia nacional, a favor de la defensa del Castillo de Chapultepec. En aquel momento, el edificio albergaba el Colegio Militar, por lo que, además de oficiales y soldados, un grupo de cadetes adolescentes formó parte activa de la resistencia.


Las tropas norteamericanas arribaron al Castillo de Chapultepec, en donde las esperaban 700 soldados mexicanos, de acuerdo con un informe conmemorativo del Gobierno de México, en su página oficial; todos ellos, encabezados por el general Nicolás Bravo, héroe de la Independencia de México. A pesar de estar en franca desventaja ante las fuerzas del general estadounidense Winfield Scott, alrededor de 50 cadetes mexicanos decidieron no replegarse y enfrentar la ofensiva.


Seis de estos jóvenes –Juan de la Barrera, Agustín Melgar, Fernando Montes de Oca, Francisco Márquez, Vicente Suárez y Juan Escutia– perdieron la vida durante el combate. Su acto de valor, resistiendo hasta el final con escasos recursos y formación limitada, fue reconocido como un gesto de profundo patriotismo. Con el tiempo, estos seis cadetes pasaron a la historia como los “Niños Héroes”, y su memoria se convirtió en símbolo de entrega y lealtad a la patria. El valor demostrado por estos jóvenes ha quedado grabado en la conciencia colectiva como un ejemplo de dignidad frente a la adversidad, siendo que, desde 1952, sus restos reposan en el monumento conmemorativo en el bosque de Chapultepec, como recordatorio de una generación que prefirió morir antes que rendirse.

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