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  • Foto del escritorRedacción Relax

El dinero, poderoso caballero, sobre el cual le presentamos algunas consideraciones



A lo largo de nuestras ediciones, hemos publicado algunos artículos que, de alguna manera, tienen que ver con el valor del dinero desde diferentes perspectivas; apreciaciones tan diversas que dan cuenta del universo que significa este tema. Muchos han expresado que el dinero “…no lo es todo, pero cómo ayuda”, lo que es real.

A continuación, le presentamos algunas situaciones en torno a este “poderoso caballero”, que ocurrieron a principios de la última década y que nos hacen reflexionar.



“El dinero no puede hacer que seamos felices, pero es lo único que compensa de no serlo”

Jacinto Benavente


El mejor ejemplo de esta idea sería preguntarle a Carlos Slim, uno de los hombres más acaudalados del mundo, si es feliz; y lo hizo el periodista y presentador Larry King, en mayo de 2013, movido por la inquietud de demostrar qué es la felicidad cuando está acompañada de miles de millones; Slim respondió: “Es una forma de vivir de manera positiva, no es un proceso para llegar a algún punto”, y agregó: “No, nunca hay un punto. Habrá altas y bajas”.

En abril de 2021, el empresario ocupaba el decimosexto sitio entre los latinoamericanos más ricos, de acuerdo con Forbes, con una fortuna calculada en 62 mil 800 millones de dólares.


“Aquellos que tienen medios piensan que lo más importante en la vida es el amor. Los pobres saben que es el dinero”

Gerald Brenan


Se dice que los pobres son más felices porque saben apreciar las cosas más sencillas, ¿será verdad? En este extremo del asunto, tenemos que, por ejemplo, en 2012, la Encuesta Gallup publicó que Singapur, aun siendo una de las ciudades adineradas, era la más infeliz del mundo, al lado de países como Irak, Haití, Afganistán y Siria, que viven en constantes conflictos armados, y que, sin embargo, mantenían un nivel de felicidad más alto que esta nación.


El sondeo, llevado a cabo entre 148 países, midió, básicamente, los sentimientos positivos de las personas (mil personas por país), basados en situaciones tan ordinarias, como su día, si habían descansado bien, si habían sido tratados con respeto o, incluso, si habían sonreído. Los resultados fueron que, en Singapur, sólo el 46 % de los encuestados respondió afirmativamente, en tanto, en Haití y Afganistán, el porcentaje fue de 55.


Además, la misma fuente enlistó a países de Latinoamérica en los primeros cinco lugares de los más felices, que podrían considerarse no tan afortunados como otros.


En este renglón, menester es mencionar que las naciones todavía más pobres se encontraban en África, y que, prácticamente, sólo Madagascar figuraba entre ellas.


Refiriéndose a la Unión Americana, de acuerdo con este estudio, los economistas habían sugerido que, incluso, los ingresos afectaban positivamente la felicidad diaria si se obtenían hasta 75 mil dólares al año, mientras que obtener ganancias extra no hacía la diferencia en el bienestar de dichos ciudadanos.


Por lo anterior, la premisa expuesta de que los pobres desean la riqueza para alcanzar la felicidad podría ser relativa, ya lo dijo Lucio Anneo Séneca (4 a. C.-65 d. C.): “La mejor medida para el dinero es aquella que no deja caer en la pobreza ni alejarse de ella”.


“El secreto de las grandes fortunas sin causa aparente es un crimen olvidado porque ha sido efectuado con limpieza. La ley no castiga a los ladrones sino cuando roban mal”

Honoré de Balzac


La cita anterior ejemplifica el caso de algunos espectaculares ladrones que vieron en el dinero mal habido una inmensa aventura. Tenemos al norteamericano Bernard Madoff, quien podría ser el rey del fraude. Tanta fue su codicia e irresponsabilidad que, durante más de dos décadas, llevó a cabo un ilegal esquema de inversiones, calculado en 68 mil millones de dólares, en el cual estaban implicadas numerosas personas, de todas partes del mundo, también, motivadas por el deseo de multiplicar sus ganancias.


A Madoff, le antecedecía una historia de éxito financiero, pues había sido dueño de una empresa que, junto con otras cuatro, había impulsado el desarrollo de la National Association of Securities Dealers Automated Quotation (NASDAQ), y ésta había sido una de las más importantes en Wall Street.


La táctica usada para atraer a los clientes era el esquema Ponzi, que consiste en el pago de intereses a los inversores, de su propio dinero o del dinero de nuevos. Dicho sistema sólo es efectivo si crece el número de “clientes”. Entre las víctimas de Madoff, se encontraban entidades bancarias, fundaciones, organizaciones caritativas y grupos inversores, principalmente de la comunidad judía.


En una entrevista desde la prisión, Madoff admitió que vivía con remordimiento, en primer lugar, por la muerte de su hijo Mark, quien, dos años después de que fuera apresado, optó por suicidarse, afectado por la situación; y, en segundo lugar, por el daño causado a las víctimas.


Madoff, quien fue sentenciado, en 2008, a 150 años de prisión y a pagar 17.179 millones de dólares, falleció en su celda, el 14 de abril de 2021.


Aunque este caso fue impactante por la catástrofe financiera que provocó, no representa una situación aislada, pues este tipo de negocios han existido en muchos lugares y épocas.


“¿Para qué sirve el dinero? Para el que no lo tiene, le falta valor; el que lo posee tiene preocupaciones; el que lo disfrutó tiene pesar”

Barón de Logau


Seguramente, el deseo de mucha gente es ganar la lotería y llevar a cabo sus sueños, como viajar, poner un negocio, adquirir una hermosa residencia, etcétera, sin embargo, a veces, éstos suelen ser disparatados. Por ejemplo, Shefik Tallmadge, un hombre originario de Arizona, ganó la lotería en 2005 (un total de 6.7 millones de dólares) y se dispuso a viajar por Asia y África; compró autos costosos, no sabiendo invertir su premio, así que, en 2006, quedó en bancarrota.


Por lo anterior, como enunció Publilio Siro (siglo I a. C.), el poeta dramático romano: “El dinero es tu esclavo si sabes emplearlo; tu amo si no lo sabes”.


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