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  • Hedy Hernández

El virus de la Hepatitis



 

Esta enfermedad se presenta a través de cinco cepas principales de virus: A, B, C, D y E. Juntas, las hepatitis B y C son la mayor causa de muerte, con 1,4 millones de defunciones al año.

 

Los virus de la hepatitis infectan e inician respuestas inflamatorias que lesionan el hígado, y provocan los clásicos síntomas de ictericia y secreción de enzimas hepáticas. El virus específico implicado en cada trastorno se puede distinguir por la evolución, la naturaleza y la serología del cuadro.

 

Estos virus se diseminan con rapidez debido a que las personas infectadas son infecciosas con anterioridad a la aparición de la sintomatología o incluso sin llegar a presentarla en absoluto.

 

Los virus de la hepatitis A y de la hepatitis B (VHA, VHB) son los representantes clásicos de este grupo, mientras que los virus de las hepatitis C, D, E y G (VHC, VHD [Agente Delta], VHE, VHG) se denominan virus de la hepatitis no A no B (HNANB).

 

Hepatitis A (VHA)

El virus se replica en los hepatocitos y en las células de Kupffer. En estas células se producen virus que después se secretarán con la bilis y desde ahí llegarán a las heces. El virus se elimina en grandes cantidades con las heces, aproximadamente 10 días antes de que aparezcan síntomas de ictericia o se puedan detectar anticuerpos. El VHA se replica lentamente en el hígado sin producir efectos citopáticos manifiestos. A pesar de que el interferón limita la replicación vírica, se necesitan los linfocitos citolíticos naturales y los linfocitos T citotóxicos para destruir las células infectadas.

Se transmite por vía fecal-oral y suele ser el resultado del consumo de agua contaminada, marisco u otro tipo de alimentos.

 

Los síntomas aparecen bruscamente entre 15 y 50 días después de la exposición, se intensifican durante 4 a 6 días antes del comienzo de la ictericia y pueden durar hasta 2 meses. Los síntomas iniciales consisten en fiebre, astenia, náuseas, pérdida de apetito, vómitos, dolor abdominal, ictericia, orina oscura (bilirrubinuria) y heces pálidas. Durante el período de ictericia, la intensidad de los síntomas va disminuyendo.

 

Hepatitis B (VHB)

Este tipo de virus se puede transmitir a través de sangre, saliva, fluidos vaginales, semen, agujas o de madre a hijo.

 

La infección puede ser de corta duración (el sistema inmunitario elimina el virus en menos de seis meses), que también se llama aguda. Algunas personas presentan síntomas de 2 a 5 meses después de la infección.

 

O bien, si tarda mucho tiempo en desaparecer, se conoce como crónica. La infección permanece en el cuerpo porque el sistema inmunitario no puede combatirla; puede durar toda la vida y derivar en insuficiencia hepática, cirrosis y cáncer de hígado. Es posible que algunas personas con hepatitis B crónica no tengan síntomas. Algunas pueden tener fatiga persistente y síntomas leves de hepatitis aguda.

 

 

Hepatitis C (VHC)

Esta infección puede causar manifestaciones tanto agudas (de corta duración) como crónicas (de larga duración), y también puede ser mortal.

La infección prolongada se conoce como hepatitis C crónica y no suele presentar síntomas durante muchos años. Los síntomas sólo aparecen cuando el virus daña el hígado lo suficiente como para causarlos. Algunos de los síntomas son sangrados con facilidad, tendencia a la formación de moretones, cansancio, falta de apetito, ictericia, orina de color oscuro, picazón en la piel, ascitis, hinchazón en las piernas, pérdida de peso, confusión, somnolencia, dificultad para hablar y vasos sanguíneos en forma de araña en la piel.

 

Se transmite a través del contacto con sangre infectada, lo que puede ocurrir al compartir agujas o jeringas o al no evitar riesgos al practicar ciertos procedimientos médicos, como ocurre al realizar una transfusión de sangre o hemoderivados sin analizar.

 

 

Hepatitis D (Agente Delta)

Este virus requiere la presencia del VHB para replicarse: no puede haber hepatitis D en ausencia del VHB. La coinfección por ambos virus se considera la forma más grave de hepatitis vírica crónica, dada su progresión más rápida hacia el carcinoma hepatocelular y el fallecimiento por causas hepáticas.

 

Relación de la hepatitis B y la hepatitis D

El VHD se conoce como “virus satélite” o “virus incompleto” porque sólo puede infectar a personas que también están infectadas con el virus de la hepatitis B.

 

·      Superinfección ocurre cuando alguien que ya vive con el VHB se infecta con el VHD. Esta es la infección más común y presenta una mayor probabilidad de convertirse en una condición crónica y progresar a cirrosis.

·      Coinfección se refiere a la infección simultánea de VHB y VHD. Esta es la forma menos común de la infección y generalmente se resuelve por sí sola. Todavía existe la posibilidad de que la coinfección se vuelva crónica.

 

El factor de complicación de VHD es que acelera la progresión del daño hepático al desarrollo más temprano de descompensación (empeoramiento de los síntomas), cirrosis y, en algunos casos, cáncer de hígado.

 

La infección simultánea por el VHB y el VHD puede producir hepatitis de leve a grave, con signos y síntomas indistinguibles de los de otros tipos de hepatitis víricas agudas que aparecen entre 3 y 7 semanas después de la infección inicial e incluyen fiebre, fatiga, inapetencia, náuseas, vómitos, coluria, acolia (heces claras), ictericia e incluso hepatitis fulminante. Sin embargo, la recuperación suele ser total, es poco frecuente desarrollar hepatitis fulminante y la hepatitis D crónica es rara.

 

·      Hepatitis D aguda – Una infección aguda por VHD es a corto plazo. Los síntomas de esta infección son los mismos o más graves que cualquier tipo de hepatitis viral. En algunas personas, su sistema inmunológico puede resolver esta infección y el virus desaparece.

·      Hepatitis crónica D – Una infección crónica por VHD es de larga duración debido a que el sistema inmunitario no puede combatir la infección. Las personas con VHB crónica y VHD desarrollarán complicaciones con mayor frecuencia y rapidez que las personas con VHB solamente.

Al igual que el VHB, el VHD se transmite por agujas, por contacto con sangre infectada, vía sexual o maternofilial.

 

 

Hepatitis E (VHE)

Existen al menos cuatro tipos diferentes de este virus: genotipos 1, 2, 3 y 4. Los genotipos 1 y 2 sólo se han encontrado en el ser humano. Los genotipos 3 y 4 circulan en varios animales (cerdos, jabalíes y ciervos) sin causarles enfermedad, e infectan ocasionalmente al ser humano.

 

El contagio se produce principalmente por consumo de agua contaminada. La infección suele remitir espontáneamente y desaparece en un plazo de 2 a 6 semanas. En algunos casos, da lugar a una enfermedad grave conocida como hepatitis fulminante (insuficiencia hepática aguda), que puede ser letal.

 

Los signos y síntomas son una fase inicial con fiebre leve, inapetencia, náuseas, vómitos, dolor abdominal, picazón, erupción o dolor en las articulaciones; ictericia, orina oscura, heces claras, y hígado hepatomegalia. Estos síntomas, que suelen ser indistinguibles de los que caracterizan a otras enfermedades hepáticas, duran normalmente entre una y seis semanas.

 

En raras ocasiones, la hepatitis E aguda puede ser grave y dar lugar a una hepatitis fulminante (insuficiencia hepática aguda).

 

Referencias

1.     Pawlotsky J-M. Chronic viral and autoimmune hepatitis. In: Goldman L, Schafer AI, eds. Goldman-Cecil Medicine. 26th ed. Philadelphia, PA: Elsevier; 2020:chap 140.

2.     Alves VAF. Acute viral hepatitis. In: Saxena R, ed. Practical Hepatic Pathology: A Diagnostic Approach. 2nd ed. Philadelphia, PA: Elsevier; 2018:chap 13.

3.     Murray PR, Rosenthal KS, Pfaller MA. Hepatitis viruses. In: Murray PR, Rosenthal KS, Pfaller MA, eds. Medical Microbiology. 9th ed. Philadelphia, PA: Elsevier; 2021:chap 55.

 

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