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  • Foto del escritorRedacción Relax

¡Mamba out! Por siempre hacia las estrellas, por siempre un Ángel Laker



El 26 de enero, el mundo del deporte sufrió la partida abrupta de un gran atleta, el ex basquetbolista Kobe Bryant, quien falleció junto a su hija Gianna Maria-Onore, de 13 años de edad, en un accidente de helicóptero, en el que también viajaban siete personas más.

El siniestro ocurrió poco antes de las 10 horas en la zona montañosa de Las Virgenes Road en Calabasas, California, al noroeste de Los Angeles. El vehículo, modelo Sikorsky S-76B, matrícula N72EX, que se dirigía a un torneo de baloncesto femenil, en la escuela comunitaria Orange Coast Collegue, se estrelló irremediablemente, en parte, debido a la neblina que asolaba la región y que impedía la visibilidad. Y es que, a pesar de las condiciones meteorológicas de aquel día, el piloto había solicitado un permiso especial para volar, el cual es requerido en zonas controladas.

Y no obstante, que pese al cierre de esta edición, todavía se discutían y analizan las condiciones bajo las cuáles se presentó el accidente y sobre la decisión de Bryant de volar, aun las adversidades del clima, pues acostumbraba hacerlo todo el tiempo con el fin de evitar el tráfico de la ciudad y así llegar a sus compromisos de trabajo y familiares, el “si hubiera” no existe; e incluso, se ha difundido que uno de los aciertos que tuvo el atleta fue acordar con su esposa nunca volar juntos en helicóptero, pues conociendo los riesgos, evitarían que sus hijas perdieran a ambos padres.

Lo anterior, da cuenta del temerario carácter de Black Mamba (apodo con el que se conocía al astro, por su rapidez para anotar), el brillante atleta que dio todo hasta el fin y que siempre se arriesgó por ganar, un hombre que, en noviembre de 2015 al despedirse de Los Angeles Lakers, reconocía que cuando las expectativas sobre el rendimiento parecen agotarse, la energía parece limitada y, quizás, el cuerpo entregó lo que tenía, lo sensato es decir adiós, pasar la estafeta a quienes vienen atrás, y encauzar los anhelos a otros horizontes… era tiempo del retiro profesional.

Y aunque, posteriormente a esta despedida de la NBA, Bryant se dedicó a emprender negocios, a hacer inversiones y a su familia, formada por su esposa Vanessa y cuatro hijas: Natalia, Gianna Maria-Onore, Byanka Bella y Capri, nunca dejó el básquetbol, pues se dedicó a entrenar a Gianna, quien había heredado el gusto por este deporte.


Querido baloncesto,
Desde el momento en el que me ponía los calcetines de mi papá y me imaginaba lanzando tiros ganadores en el Great Western Forum, supe que una cosa era real: me enamoré de ti
Un amor tan profundo, que te di mi todo. Mi mente, mi cuerpo, mi espíritu y mi alma.
Como un niño de seis años de edad, profundamente enamorado de ti, nunca vi el final del túnel. Sólo me veía corriendo fuera de uno.
Y por ello corrí, corrí arriba y abajo todas las pistas, después de cada balón perdido,
por ti.
Tú me pediste mi empuje, yo te di mi corazón, porque ello vendría con mucho más.
He jugado a través del sudor y del dolor, no porque me llamara el desafío, sino porque TÚ me llamaste.
He hecho todo por TI.
Porque eso es lo que haces, cuando alguien te hace sentir tan vivo como tú me has hecho sentir a mí.
Tú le diste a un niño de seis años su sueño Laker, y yo siempre te amaré por ello.
Pero no puedo amarte obsesivamente por mucho más tiempo.
Esta temporada te daré todo lo que me queda dentro. Mi corazón puede soportar los golpes, mi mente puede manejar la rutina, pero mi cuerpo sabe que es la hora de decir adiós.
Y eso está bien. Estoy listo para dejarte ir. Quiero que lo sepas. Así, ambos podemos saborear cada momento que nos queda juntos. Lo bueno y lo malo. Nos hemos dado todo lo que tenemos.
Y ambos sabemos que no importa lo que haga después. Siempre seré aquel niño, con los calcetines enrollados, la basura en la esquina, cinco segundos en el reloj, el balón en mis manos 5… 4… 3… 2… 1…
Te amo, siempre,
Kobe

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