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Cuando el árbitro no tenía “árbitro”

  • Foto del escritor: Redacción Relax
    Redacción Relax
  • hace 4 días
  • 5 Min. de lectura

La llegada del VAR y las polémicas deportivas antiguas que pudo haber evitado si se hubiera inventado antes

 


En los deportes, el árbitro se reconoce como la figura con autoridad dentro del juego, responsable de dirigirlo de manera imparcial, desde una posición neutral, y de tomar decisiones inmediatas que garanticen el cumplimiento de las reglas del deporte, sancionando las faltas.

 

En ese contexto, durante más de un siglo, el futbol se jugó bajo la condición de que las decisiones del árbitro eran definitivas y el partido debía continuar. Eran tiempos en los que no existían las repeticiones inmediatas en el campo de juego, los monitores al borde de la cancha ni equipos de asistentes revisando las jugadas desde salas tecnológicas. Las resoluciones se daban en cuestión de segundos, basadas únicamente en lo que el árbitro lograba observar en el momento. En muchos casos, esa sola mirada fue suficiente; en otros, fue tan polémica que terminó influyendo en los desenlaces de ciertos partidos, marcando la historia del deporte.


La televisión podía revelar los errores a millones de espectadores, pero estos ya no podían corregirse. Esa distancia entre lo que ocurría en el campo y lo que mostraban las cámaras en programas televisivos, después, generó una tensión creciente en el deporte. Los árbitros tomaban decisiones definitivas mientras las repeticiones posteriores empezaban a demostrar que, en algunas ocasiones, esas decisiones eran equivocadas.


La introducción del Video Assistant Referee (VAR) –Árbitro Asistente de Video–, hace menos de una década, cambió radicalmente ese panorama. El sistema fue aprobado oficialmente en marzo de 2018, por la International Football Association Board (IFAB), organismo responsable de las reglas del futbol. Las pruebas realizadas antes de su implementación mostraron un cambio significativo en la precisión arbitral. Según un estudio presentado en una reunión oficial del organismo, la revisión por video elevó la exactitud de las decisiones arbitrales hasta un 98.9 %, reduciendo considerablemente los errores decisivos del juego y haciendo más justos los partidos.


Lo que hubiera pasado…


Sin embargo, el VAR llegó tarde para algunos de los momentos más discutidos del futbol. Décadas antes de que existiera esta tecnología, ciertos partidos quedaron marcados por decisiones arbitrales que todavía hoy generan debate entre analistas, competidores y aficionados.

 

El primer gol anotado por Diego Maradona en el partido de Argentina contra Inglaterra, conocido como “la mano de Dios”, en los cuartos de final, en el Mundial de 1986, es uno de los casos más emblemáticos que sirve como ejemplo para demostrar cómo el VAR hubiera podido cambiar el curso del encuentro.


El partido se jugó en el Estadio Azteca, en la Ciudad de México. Al inicio de la segunda mitad, exactamente al minuto seis, Maradona y el portero inglés debatieron por alcanzar el balón, que estaba en el aire; entonces, el argentino, con la intención de interceptarlo con la cabeza o con el pecho, brincó y, con el puño izquierdo, lo desvió en dirección a la portería rival, metiendo gol. Ni el árbitro ni los jueces de línea vieron la ejecución, por lo que validaron la anotación a pesar de no ser legal. Argentina ganó el encuentro 2-1 y avanzó hacia el título mundial, pero el resultado pudo ser diferente si el VAR hubiese estado ahí para ayudar a esclarecer la jugada al instante.


Sólo después, gracias a las repeticiones televisivas, el mundo vio lo que los árbitros no pudieron percibir al momento: que Maradona había tocado el balón con la mano.


Con el paso del tiempo, la jugada dejó de ser únicamente una polémica arbitral para convertirse en un símbolo cultural del futbol. Incluso, el propio Maradona reconoció, años después, que, con la tecnología actual, ese gol probablemente no habría sido concedido.


Otro de los casos más recordados es el “gol fantasma” de Inglaterra, en 1966, cuando, en la final del Mundial, Geoff Hurst realizó un disparo que impactó en el travesaño y botó cerca de la línea de gol. Pese a la duda sobre si el esférico había cruzado por completo la línea o no, el gol fue concedido.


En el Mundial de 2002, también se presentaron decisiones controvertidas, como en el partido de octavos de final, entre Italia contra Corea del Sur, con la expulsión del italiano Francesco Totti, por la supuesta simulación de una caída, pese a que las repeticiones posteriores mostraron que había sido derribado de verdad, además de la anulación de un gol legítimo del italiano Damiano Tommasi. Esas decisiones del árbitro contribuyeron, tal vez, al marcador final (2-1) y la consecuente eliminación de Italia. En ese mismo torneo, el alemán Torsten Frings evitó un gol de Estados Unidos, al detener el balón con la mano dentro del área, acción que no fue sancionada como penal.


En la clasificación al Mundial de 2010, el francés Thierry Henry protagonizó otra polémica, al controlar el balón con la mano antes de asistir el gol que aseguró el pase de Francia y la eliminación de Irlanda. Ese mismo año, durante los octavos de final del Mundial, en el partido entre Alemania e Inglaterra, el inglés Frank Lampard marcó un gol que cruzó con claridad la línea, tras rebotar en el travesaño, pero el árbitro no lo validó.


Otros episodios incluyen el gol del español Raúl González, con la mano, en un partido de la Champions League, en 2001, contra el Leeds United; y el inusual gol de Darren Bent, en 2009, cuando el balón se desvió a causa de una pelota de playa que fue lanzada al campo por un aficionado durante un partido entre el Sunderland y el Liverpool, provocando el único gol del encuentro.


Durante años, la idea de revisar las jugadas mediante video fue considerada impráctica. El futbol defendía la continuidad del juego como uno de sus principios fundamentales; sin embargo, el aumento de transmisiones globales, análisis tácticos y tecnología audiovisual terminó cambiando esa percepción.


El VAR surgió precisamente para responder a ese problema. El sistema permite que un equipo de árbitros asistentes revise al instante las jugadas, desde múltiples ángulos de cámara, y recomiende al árbitro principal corregir un error claro en situaciones específicas del juego.


Las reglas actuales limitan su uso a cuatro tipos de jugadas, ya sean goles, penales, tarjetas rojas directas e identidad equivocada de un jugador sancionado (un error arbitral al sancionar a un jugador incorrecto). El objetivo como tal no es eliminar la interpretación arbitral, sino reducir los errores evidentes que puedan cambiar por completo el resultado final de un partido. No es un sustituto, sino un complemento.


El eterno debate…


A pesar de su impacto, el VAR no ha eliminado la polémica del futbol. Más bien, la ha transformado. Antes, la discusión giraba en torno a lo que el árbitro había visto o no en el campo. Hoy, el debate suele centrarse en la interpretación y juicio correcto de las repeticiones, o en cuánto debe intervenir la tecnología en un deporte que históricamente se apoyó en la perspectiva humana.


El futbol, después de todo, es un conjunto de reglas, jugadas estratégicas y narrativas, construidas por momentos dramáticos, errores inesperados y decisiones que cambian el destino de un partido. La diferencia es que, en la actualidad, muchas de esas decisiones ya no dependen únicamente de la intuición de un árbitro, puesto que, ahora, hay un conjunto de cámaras capaces de reconstruir la jugada desde todos los ángulos posibles.


Si el VAR hubiera existido décadas antes, es probable que algunas de las controversias más famosas del deporte nunca hubieran ocurrido, haciendo un juego más justo en cuanto a reglas, pero también es posible que nos hubiéramos perdido parte de esas historias, que, entre polémica y mito, terminaron formando su memoria colectiva.

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