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  • Foto del escritorRedacción Relax

El Castillo de Chapultepec

 

Fastuoso palacio imperial en América




 

El Castillo de Chapultepec es uno de los lugares más emblemáticos de la Ciudad de México, no sólo por su historia y arquitectura imponente, sino también porque sus instalaciones resumen más de 400 años de historia nacional. A continuación, le invitamos a dar un paseo por la memoria histórica del pasado mexicano.

 

 

El término Chapultepec es de origen náhuatl que significa “el cerro del chapulín” o “el cerro del saltamontes”.

 

Este bosque de 700 hectáreas y pulmón de la ciudad, fue ocupado por los mexicas –pueblo descendiente de los aztecas que fundó la ciudad de Tenochtitlan en 1325–, chalcas y xochimilcas. Fue considerado como sitio sagrado y área de vital importancia por las fuentes de agua dulce que permitían surtir a la reciente urbe prehispánica.

 

Después de ser incorporado a la capital por mandato real del Virreinato, se convirtió en un sitio de recreación de los virreyes, donde paseaban a caballo y practicaban la caza deportiva de animales de la zona como conejos y ciervos a la usanza inglesa.

 

El virrey Bernardo de Gálvez, en 1785, inició la construcción de un palacio de descanso en lo alto del cerro, el Castillo de Chapultepec, sin embargo, quedó abandonado hasta el año de 1806, cuando el Ayuntamiento de México lo adquirió.

 

La guarida militar

En 1843 el Heroico Colegio Militar estableció su sede en el castillo​ y tuvo una ampliación importante para crear el pabellón de oficiales, las habitaciones de mayordomos, el refectorio de oficiales, el refectorio de alumnos, el armero, la biblioteca y los dormitorios para los cadetes. Se construyó también el torreón llamado “Caballero alto”, el cual ​le daba aspecto de fortaleza, así como la instalación de cañones en su perímetro.

El torreón fue de suma importancia durante la batalla de Chapultepec en la intervención estadounidense en México en 1847, durante la cual sufrió daños considerables al ser considerado como “el último bastión de defensa” nacional. ​

 

El Colegio Militar siguió ocupando el castillo desde 1849 hasta 1858 tras una serie de remodelaciones realizadas para reparar los daños de la batalla de Chapultepec.

 

Mediante un decreto gubernamental, el Heroico Colegio Militar se instaló una vez más en el castillo entre 1861 y 1863, antes de que se suscitara la segunda intervención francesa en México.

 


El palacio imperial

​La instauración de un imperio por parte de un grupo de conservadores llevó al archiduque austriaco Maximiliano de Habsburgo y a su esposa Carlota, a ser coronados como emperadores y establecer su residencia en el Castillo de Chapultepec en 1863, llamándolo Palacio Imperial de Chapultepec y Miravalle, esto último como referencia a su residencia en Italia, el Castillo de Miramar.

 

Los emperadores hicieron del castillo su residencia oficial, llevando a cabo importantes reformas y embelleciendo sus interiores con lujosos muebles y obras de arte, arcos neoclásicos, jardines al estilo europeo, adornos por todas las habitaciones con estilo europeo, así como la rampa de acceso que habría de servir como conexión con el Paseo de la Emperatriz, hoy Paseo de la Reforma, y Bucareli.

 

El símbolo del progreso

La reinstauración de la república en 1867 puso fin al México imperial, pero el Castillo de Chapultepec siguió siendo testigo de las decisiones del poder al convertirse en la residencia de los presidentes mexicanos, entre los cuales están Sebastián Lerdo de Tejada, Porfirio Díaz, Francisco I. Madero, Venustiano Carranza, Álvaro Obregón, Plutarco Elías Calles, Emilio Portes Gil, Pascual Ortiz Rubio y Abelardo Rodríguez.

 

Durante el porfiriato, en 1878, el ministro de fomento Vicente Riva Palacio solicitó la construcción del Observatorio Astronómico Nacional en el “Caballero Alto” del Alcázar de Chapultepec. ​ Como parte de sus adecuaciones, se construyeron garitas de vigilancia y una cúpula de vidrio y metal en la torre para albergar el telescopio principal, la cual persistió hasta principios del siglo XX. Adicionalmente, ese mismo año, en la oficina telegráfica del torreón, Díaz realizó la primera transmisión telefónica experimental en México.

 

El presidente Díaz pretendía que el edificio fuera un escaparate del progreso artístico y tecnológico de México, así que ordenó diversas mejoras, como la incorporación de la luz eléctrica, la instalación del primer ascensor, la construcción de un boudoir privado y del corredor de vitrales que conforman la Galería de Emplomados, así como la remodelación de la “escalera de los leones” con mármol blanco y pasamanos de latón, que sirve de acceso a la planta superior del edificio, hasta la primera proyección de cine que hubo en México en 1896.

 

El museo en el castillo

El castillo de Chapultepec ocupa una superficie de 11.8 hectáreas, y está ubicado a 2,325 metros sobre el nivel del mar, en la primera sección del bosque de Chapultepec, en la Ciudad de México. ​ Posee un diseño mayormente de estilo barroco y neoclásico. ​

 

Aunque sus antecedentes se remontan a 1825, año en el que el primer presidente de México, Guadalupe Victoria, ordenó la formación del primer Museo Nacional, su inauguración en la época moderna se llevó a cabo el 27 de septiembre de 1944, bajo el mandato del entonces presidente Miguel Ávila Camacho, quedando establecido en el Castillo.

 

Desde entonces, alberga muebles y objetos pertenecientes a los diferentes presidentes que han habitado el lugar a lo largo de los años, objetos artísticos e históricos, colecciones, esculturas, pinturas, obras de arte, monedas antiguas, instrumentos musicales, enseres de plata y porcelana.

Entre las obras más destacadas se encuentran los murales de Jorge González Camarena, David Alfaro Siqueiros, José Clemente Orozco y Juan O'Gorman; y pinturas de artistas como José María Velasco, Juan Cordero y Pelegrín Clavé.

 




Planta baja: 

1: Las revoluciones

2: La era constitucional

3: Sala Siqueiros

4: Hacia la modernidad

5: La joven nación (1821-1867)

6: Patio de escudos

7: Las huellas de Miguel Hidalgo

8: El visitador del rey

9: Dos continentes aislados

10: La iglesia en tiempos de los Borbones

11: La edad de la razón

12: El juego de los intercambios

13: Sala de carruajes

14: Sala introductoria

15: Sala de lectura

16: Sala de juegos

17: Salón fumador

18: Salón comedor

19: Antecomedor

20: Elevador Porfirio Díaz

21: Escalera púrpura

22: Salón de música

23: Salón de té

24: Recámara de Carlota

25: Baño de Carlota

26: Sala de estar

27: Sala de acuerdos

28: Antesala de acuerdos

29: Escalera de leones

30: Sala de la batalla de Chapultepec

31: Fuente del Chapulín

32: Biblioteca

 

Planta alta:

1: Auditorio

2: Terraza sur

3: Exposiciones temporales

4: Terraza del pórtico

5: Sala de virreyes

6: Sala de malaquitas

7: Jardín de alcázar

8: El caballero alto

9: Escalera de leones

10: Terrazas del alcázar

11: Recámara de Porfirio Díaz

12: Recámara de Carmen Romero

13: Escalera púrpura

14: Salón de embajadores

15: Despacho del presidente

16: Sala de emplomados

 

 

Curiosidades

Fueron muchos hechos curiosos y anécdotas protagonizadas en este majestuoso lugar. Uno de ellos fue que el primer árbol de Navidad exhibido en México se colocó en el Castillo de Chapultepec en 1864. Dicha acción luego fue emulada por la alta sociedad mexicana.

 

Benito Juárez: Al asumir la presidencia sólo pernoctó un día, 14 de julio de 1867, ya que se mudó al Palacio Nacional.

 

En 1896 llegó el cine a México: Con la primera proyección en el Castillo y cuyo público fue el presidente Porfirio Díaz, familiares y miembros del poder ejecutivo.

 

En 1996 se convirtió en locación y set cinematográfico para la película Romeo y Julieta protagonizada por Leonardo DiCaprio, y también en una escena del Bolero de Raquel de Cantinflas.

 

Zona de cacería: Las primeras rejas del Castillo las puso el virrey Luis Velasco, quien, además, junto con los primeros virreyes, utilizaban el área del bosque de Chapultepec para la caza de ciervos, liebres y conejos.

 

Los leones que lo resguardan: Estas figuras, que se ubican sobre Paseo de la Reforma y dan la bienvenida a los visitantes del Castillo, durante muchos años estuvieron exactamente enfrente de la Diana Cazadora.

 

El museo de la Flora y Fauna: Es el espacio entre los leones y el Altar a la Patria. Donde ahora está el Museo de Arte Moderno, hubo un museo de la Flora y Fauna, donde había enjambres de abejas y hormigueros con insectos vivos, que podían observarse a través de un cristal.

 

Arqueología: La restauración del Castillo, llevada a cabo en el año 2000, permitió una importante investigación arqueológica en el Cerro del Chapulín. En la ladera sur del cerro se encontraron restos humanos e instrumentos de más de 3,000 años.

 

Bajo el Castillo: Hay restos prehispánicos y una capilla colonial de base circular igual que el templo, descubiertos al remodelar El Alcázar. Muchas de las construcciones han sido demolidas o restauradas sobre el mismo lugar.

 

El Colegio Militar: Se mudó al Castillo y se le hicieron adaptaciones para que funcionara como tal; fue parte de un complejo militar que incluyó una fábrica de pólvora y los destacamentos militares de Las Ataranzas y el Molino del Rey.

 

Historias de fantasmas: Empleados refieren que el mismo está embrujado, ya que en muchas ocasiones han presenciado apariciones y el fantasma de Carlota caminando en búsqueda de Maximiliano. Sonidos de grilletes, pisadas, cadenas y de caballos galopando además del piano de Carlota.

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