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  • Hedy Hernández

Infecciones del tracto respiratorio superior




Las infecciones del tracto respiratorio superior son aquellas que afectan a las partes altas del sistema respiratorio, como la nariz, los senos paranasales, la garganta, la laringe y el oído. Estas infecciones son muy comunes y pueden ser causadas por diferentes tipos de virus o bacterias. Algunos de los síntomas más frecuentes son la congestión nasal, el dolor de garganta, la tos, el estornudo, la fiebre y el malestar general. La mayoría de estas infecciones son leves y se resuelven por sí solas en unos días, pero en algunos casos pueden complicarse y requerir tratamiento médico.


Entre las infecciones del tracto respiratorio superior más habituales se encuentran:


El resfriado común: Es una infección viral que afecta principalmente a la nariz y la garganta. Es causada por varios tipos de virus, como el rinovirus, el coronavirus, el virus de la influenza, el virus respiratorio sincitial y el virus parainfluenza. El resfriado común se transmite por contacto directo o por gotitas respiratorias. Los síntomas suelen durar entre una y dos semanas y no hay un tratamiento específico, solo medidas para aliviar el malestar.


La rinosinusitis: Es una inflamación de la mucosa que recubre la nariz y los senos paranasales. Puede ser causada por virus, bacterias u hongos. La rinosinusitis se caracteriza por dolor facial, secreción nasal purulenta, obstrucción nasal, pérdida del olfato y cefalea. El tratamiento depende de la causa y la gravedad de la infección. Puede incluir analgésicos, descongestionantes, antibióticos o cirugía.


La faringitis: Es una inflamación de la faringe, que es el conducto que comunica la boca con el esófago. Puede ser causada por virus o bacterias. La faringitis se manifiesta por dolor de garganta, dificultad para tragar, enrojecimiento e inflamación de la mucosa faríngea y a veces fiebre. El tratamiento varía según el agente causal. Si es viral, se recomienda reposo, líquidos y analgésicos. Si es bacteriana, se requiere antibióticos.


La amigdalitis: Es una inflamación de las amígdalas palatinas, que son unas masas de tejido linfoide situadas a ambos lados de la garganta. Puede ser causada por virus o bacterias. La amigdalitis se expresa por dolor de garganta, dificultad para tragar, fiebre, mal aliento y aumento del tamaño de las amígdalas. El tratamiento también depende del tipo de infección. Si es viral, se aconseja reposo, líquidos y analgésicos. Si es bacteriana, se indica antibióticos y en algunos casos cirugía.


La laringitis: Es una inflamación de la laringe, que es el órgano donde se encuentran las cuerdas vocales. Puede ser causada por virus o bacterias. La laringitis se presenta con ronquera, tos seca, dolor de garganta y a veces dificultad para respirar. El tratamiento consiste en reposo vocal, hidratación y analgésicos. Si hay una infección bacteriana, se pueden usar antibióticos.


La otitis media: Es una infección del oído medio, que es el espacio lleno de aire detrás del tímpano. Puede ser causada por virus o bacterias. La otitis media se produce con dolor de oído, fiebre, pérdida de audición y a veces supuración del oído. El tratamiento puede incluir analgésicos, antiinflamatorios y antibióticos.



Las infecciones del tracto respiratorio superior son enfermedades frecuentes que afectan a personas de todas las edades. Para prevenirlas se recomienda lavarse las manos con frecuencia, evitar el contacto con personas enfermas, cubrirse la boca al toser o estornudar y vacunarse contra la gripe. Si los síntomas persisten o empeoran, se debe consultar al médico.



Para prevenir las infecciones del tracto respiratorio superior, se recomienda seguir algunas medidas de higiene y protección, como:


• Lavarse las manos con frecuencia, especialmente después de tocar superficies contaminadas o de estar en contacto con personas enfermas.


• Evitar el contacto directo con personas que tengan síntomas de resfriado o gripe, como tos, estornudos o fiebre.


• Cubrirse la boca y la nariz con un pañuelo desechable o con el codo al toser o estornudar, y desechar el pañuelo en un basurero cerrado.


• Ventilar los espacios cerrados y evitar el humo del tabaco y otros irritantes ambientales que puedan dañar las vías respiratorias.


• Vacunarse contra la gripe cada año, especialmente si se pertenece a algún grupo de riesgo, como niños, ancianos, embarazadas o personas con enfermedades crónicas.


• Mantener una alimentación equilibrada, una hidratación adecuada y un descanso suficiente para fortalecer el sistema inmunológico.


Estas medidas pueden ayudar a reducir el riesgo de contraer o transmitir las infecciones del tracto respiratorio superior. Sin embargo, si se presentan síntomas persistentes o severos, se debe consultar al médico para recibir un diagnóstico y un tratamiento adecuados.

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