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Jorge Cázares Campos, el pintor de las cajas de cerillos

  • Foto del escritor: Redacción Relax
    Redacción Relax
  • 5 ago
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Fotos: Facebook Jorge Cázares Campos
Fotos: Facebook Jorge Cázares Campos

La exposición del y al arte suele asociarse a grandes museos o a libros especializados; sin embargo, durante gran parte del siglo XX, millones de mexicanos tuvieron contacto cotidiano con una forma de él sin siquiera proponérselo y sin necesidad de visitar una galería exhibición especial. Bastaba con tener la necesidad de encender una estufa, un anafre, una vela o un cigarro para acercarse y conocer el trabajo del mexicano Jorge Cázares Campos, cuyas pinturas de paisajes salieron impresas en el reverso de las cajas de cerillos clásicos “La Central”, durante décadas, convirtiendo un objeto tan cotidiano en una pequeña ventana hacia el arte y a la riqueza natural y cultural de México.


Nacido en Cuernavaca, Morelos, el 20 de noviembre de 1937, Cázares desarrolló una profunda conexión con los paisajes de su estado natal. Su trabajo se caracterizó por una minuciosa observación de la naturaleza, una relación que marcaría toda su vida artística. Estudió en el Instituto Regional de Bellas Artes de Cuernavaca, donde fortaleció su formación artística y comenzó a construir una trayectoria que lo convertiría en una referencia del paisajismo mexicano contemporáneo, llegando a consolidarse como uno de sus principales exponentes.


A través de acuarelas y óleos, reprodujo escenas de montañas, barrancas, bosques, ríos, terrenos agrícolas, vías férreas, campos floridos y escenarios rurales que reflejaban la diversidad geográfica y cultural del país, mediante un estilo detallista que evocaba la tradición de grandes maestros del paisaje mexicano, como José María Velasco.


La popularidad de su trabajo creció de manera extraordinaria a partir de la década de 1970, cuando sus pinturas comenzaron a aparecer en las cajas de cerillos, con una exposición masiva y de gran alcance, pero, a la vez, discreta. Gracias a esta iniciativa, el arte dejó de ser exclusivo de espacios especializados, para llegar a hogares, comercios y comunidades de todo México. Lo que, para muchos, era una simple cajetilla, en realidad, contenía una reproducción de la obra de un artista que dedicó su vida a preservar la belleza del paisaje nacional.


La historia de “La Central”



Para comprender la enorme popularidad de Jorge Cázares, es necesario conocer primero la historia de los cerillos “La Central”, una de las marcas más emblemáticas de México.


La fabricación industrial de cerillos en el país comenzó a consolidarse durante las primeras décadas del siglo XX. Con el tiempo, la compañía cerillera “La Central” logró posicionarse como una de las principales productoras nacionales, convirtiendo sus pequeñas cajas en artículos de uso cotidiano, presentes prácticamente en todos los hogares mexicanos.


A diferencia de otras empresas, como un distintivo de marca, una estrategia de publicidad y la intención difundir el arte y el conocimiento, “La Central” decidió utilizar el reverso de sus cajas como un espacio para la divulgación cultural. A partir de la década de 1970, comenzó a reproducir obras de arte, transformando un objeto utilitario en una pequeña galería portátil. La idea resultó un éxito extraordinario, pues millones de personas comenzaron a coleccionar aquellas imágenes que estaban por todo el país, en un lienzo tan pequeño pero indispensable dentro de mercados, tiendas de abarrotes, fondas y hogares.


Fue en ese contexto donde apareció la obra de Jorge Cázares Campos, cuyas imágenes circularon por todo el país gracias a estas cajas de cerillos. Esta difusión masiva permitió que generaciones enteras reconocieran sus paisajes, aunque, muchas veces, desconocieran el nombre del autor.


Más allá de la caja



Reducir el legado de Jorge Cázares a aquellas cajetillas es injusto, porque, a lo largo de su carrera, participó en más de 200 exposiciones en México, Estados Unidos, Europa, Australia y Sudamérica. También, se desempeñó como docente en la Universidad Autónoma del Estado de Morelos y fue promotor cultural y muralista, comprometido con el desarrollo artístico y con el fortalecimiento de la identidad visual mexicana. Entre sus trabajos más destacados, se encuentra un mural dedicado a José María Morelos y Pavón, realizado en el Palacio de Gobierno de Morelos, en 2005.  


La obra de Jorge Cázares posee, además, un valor histórico y emocional. Sus paisajes capturan una visión de México donde la naturaleza, la arquitectura tradicional y la vida cotidiana conviven en armonía. En una época marcada por la urbanización acelerada, sus pinturas funcionan como un testimonio visual de escenarios que forman parte de la memoria colectiva del país.


Tras su fallecimiento, el 11 de enero de 2020, a los 82 años de edad, diversas instituciones culturales y artísticas reconocieron la importancia de su legado. Hoy, sus obras continúan siendo recordadas por su calidad estética y por haber acercado el arte y los escenarios de México a millones de personas, a través de un objeto tan sencillo como una caja de cerillos. En ese sentido, Jorge Cázares Campos permanece como uno de los artistas mexicanos que mejor logró convertir el paisaje nacional en patrimonio cotidiano de la memoria popular.

 

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