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La gran jugada de Netflix, la compra que reescribiría las reglas del entretenimiento

  • Foto del escritor: Redacción Relax
    Redacción Relax
  • hace 4 días
  • 5 Min. de lectura



A inicios de diciembre de 2025, Netflix anunció que había llegado a un acuerdo histórico para adquirir Warner Bros. Discovery (WBD), incluyendo sus estudios de cine y televisión, junto con los activos de HBO y su servicio de streaming HBO Max; un movimiento que podría redefinir el panorama del entretenimiento global. Sin embargo, desde aquella noticia hasta la fecha de la redacción de este artículo, muchos eventos polémicos se han suscitado –como las intenciones de Paramount Pictures por hacerse también de la casa productora–, obligando a que Netflix modifique su oferta, con tal de lograr concretar la compra de alguna manera en los próximos 12 a 18 meses.


Un deal gigantesco


La transacción inicial por parte de Netflix está valorada en 82 mil 700 millones de dólares, lo que incluye cerca de 72 mil millones en valor de capital más deuda asumida por Netflix.

De manera general, los primeros términos acordados establecen que cada acción de Warner Bros. Discovery recibiría 27.75 dólares divididos en efectivo y acciones de Netflix. Asimismo, que la operación requeriría, primero, la separación de la división de las redes globales de Warner (como CNN, TNT y Discovery+, en algunos mercados), que se escindirá en una nueva empresa pública, llamada Discovery Global, antes de que se cierre el trato.


Este acuerdo no sólo absorbe a un rival directo en streaming, sino que integraría a Netflix el catálogo completo de las producciones de Warner Bros., desde clásicos cinematográficos hasta franquicias modernas, como Harry Potter, DC Comics, Game of Thrones, Friends, entre otros. También, se añadirían títulos premium de la televisión de HBO, ampliamente reconocidos por calidad narrativa y producción; y ampliaría el rol de Netflix como plataforma global, con un portafolio incomparable en volumen y diversidad.


Los obstáculos


Como contragolpe a aquella noticia y a la compañía de la N roja, Paramount Skydance (PSKY) –un conglomerado multinacional de medios de comunicación masivos, con sede en Paramount Pictures, en Los Ángeles– le planteó una oferta de compra a WBD, por un valor de más de 108 mil 400 millones de dólares, por todo el conglomerado (a diferencia de Netflix, que sólo contempla la adquisición de los estudios de cine y televisión del grupo, así como de HBO y HBO Max), pero WBD la rechazó, argumentando que PSKY no ofrecía un valor suficiente y que la propuesta le generaba riesgos a los accionistas de WBD, por ser demasiado dependiente de deuda. En cambio, el acuerdo con Netflix ofrecía un valor superior y mayor certidumbre a los accionistas, sin los costes que la oferta de Paramount les generaría.


Ante lo anterior, a principios de enero de 2026, PSKY presentó una demanda contra WBD, para exigirle que mostrara los detalles completos (términos y condiciones financieras) de la oferta presentada por Netflix, con el fin de hacer transparente la competencia, ya que PSKY señala que los accionistas de Warner Bros. Discovery no cuentan con la información suficiente para evaluar correctamente ambas propuestas de compra; asimismo, solicita que se aclaren los criterios considerados que los han llevado a rechazar la propuesta de PSKY.


Hasta la redacción de esta nota, WBD se limitó a responder que la demanda de PSKY carece de fundamento y que, incluso, después de varias conversaciones con PSKY, dicha compañía no ha mejorado su propia oferta ni ha abordado las numerosas y obvias diferencias que existen respecto del acuerdo con Netflix.



Actualmente, Netflix cuenta con más de 300 millones de suscriptores pagados a nivel global, mientras que Warner Bros. Discovery tiene alrededor de 128 millones, principalmente vía HBO Max.
En caso de que sí se llegue a concretar el acuerdo con Netflix, sería la fusión más significativa en la historia moderna del entretenimiento, superando, incluso, adquisiciones como la compra de 21st Century Fox, por parte de Disney, o MGM, por parte de Amazon, en escalas financieras y de impacto.


¿Qué pasará con HBO y HBO Max?


Es la gran pregunta de los suscriptores de HBO Max, pues usuarios han expresado dudas sobre posibles aumentos de precios de su suscripción o cambios en cómo se ofrecerá el contenido dentro de un posible catálogo unificado.


Hasta el momento, debido a que la balanza parece seguir inclinándose hacia la propuesta de Netflix, ésta ha señalado que tanto HBO Max como sus operaciones actuales continuarán funcionando por separado mientras se complete la integración y se obtengan todas las aprobaciones. Aunque no está claro aún si, a largo plazo, HBO Max seguirá siendo un servicio independiente o si se fusionará con la plataforma de Netflix como un único ecosistema de contenido.


Las posibles consecuencias y problemas


Si el acuerdo se completa, Netflix no sólo se convertiría en la plataforma de streaming más poderosa del planeta, sino, también, en uno de los estudios más grandes de producción de contenido audiovisual. La integración de Warner Bros. y HBO –con su legado histórico, su biblioteca de clásicos y sus franquicias globales– cambiaría las reglas del juego de un sector que ya venía consolidándose desde hace años.


Este movimiento representa una verdadera reconfiguración del mapa del entretenimiento global, donde las fronteras entre cine, televisión, streaming, estudios y propiedad intelectual quedan cada vez más difusas. Lo que comenzó como guerras por suscriptores, ahora, es una guerra por el control de las historias, y Netflix apuesta por estar en el centro de ese futuro.


Pero independientemente de que sea Netflix o PSKY, la adquisición abre un debate profundo sobre el futuro del entretenimiento audiovisual. No se trata sólo de quién compra a quién, sino de qué tipo de industria está emergiendo y qué lugar ocuparán los creadores, los espectadores y la diversidad cultural en ese nuevo mapa. De este modo, autoridades antimonopolio en Estados Unidos y en otros mercados están evaluando la transacción, preocupadas por el impacto que podría tener en la competencia, los precios y la diversidad de contenidos en el mercado audiovisual. Grupos de exhibidores de cine y productores han alertado que esta consolidación podría afectar la industria teatral, limitando las ventanas de estreno tradicionales.


El riesgo evidente es la homogeneización. Cuando una empresa controla demasiadas historias, la tentación de priorizar algoritmos, rentabilidad inmediata y universos explotables puede imponerse sobre la experimentación, el riesgo artístico y las voces menos comerciales. HBO, históricamente asociada a la autoría y a la libertad creativa, se convertiría en una pieza clave para medir si ese espíritu puede sobrevivir dentro de una lógica industrial más amplia.

Desde el punto de vista del espectador, la consolidación puede parecer cómoda: más contenido en un solo lugar, menos suscripciones y un catálogo casi infinito. Sin embargo, la experiencia demuestra que menos competencia suele traducirse en precios más altos, menor innovación y decisiones unilaterales sobre qué historias merecen existir.


La pregunta no es sólo cuánto contenido habrá, sino qué tipo de contenido. ¿Habrá espacio para series pequeñas, incómodas o de nicho? ¿O el futuro estará dominado por franquicias, secuelas y universos extendidos diseñados para durar indefinidamente?


Para guionistas, directores y productores, este escenario es ambivalente. Por un lado, un gigante con recursos casi ilimitados podría ofrecer presupuestos altos y alcance global. Por otro, la concentración reduce el número de compradores reales de proyectos, debilitando el poder de negociación del talento y limitando las alternativas para quienes no encajan en las tendencias dominantes.


La posible compra de Warner y HBO por Netflix simboliza un cambio de era. Hollywood, tal como se conocía, ya no gira en torno a estudios tradicionales, sino a plataformas tecnológicas con alcance planetario. El modelo del futuro aún no está definido, y lo que está en juego no es sólo el negocio, sino la diversidad de historias, estilos y miradas que llegan a las pantallas.

El desenlace de esta historia –sea una fusión, un bloqueo regulatorio o una reconfiguración del acuerdo– marcará un precedente. Porque, en última instancia, el verdadero conflicto no es entre empresas, sino entre concentración y pluralidad, entre eficiencia y creatividad, entre cantidad de contenido y calidad cultural.

 

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