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  • Foto del escritorRedacción Relax

Con sangre Schumacher. Ante la nostalgia de lo conseguido por Michael, su hijo Mick es noticia





Con el pronóstico de que la escudería Ferrari tendrá a Mick Schumacher como reserva durante este año y la realización de los test de pretemporada de la Fórmula 1 (F1), dieron inicio las actividades del automovilismo mundial, además de la definición del calendario de encuentros, entre otras grandes novedades.


Lo anterior no significa que no haya otras figuras que destaquen en la misma escudería, como el italiano Antonio Giovinazzi, que también fungirá de suplente, y Charles Leclerc o Carlos Sainz, que son titulares; lo que ocurre es que el joven consiguió la atención mediática durante el último año, primero, porque arribó a la F1, con el equipo Haas, y segundo, porque, como heredero del heptacampeón, es objeto de especulaciones y, por supuesto, comparaciones.


Las opiniones están divididas, pues, mientras hay quien señala que el chico tiene suficiente madera para ser un líder dentro de la F1, y desglosan aquellas victorias que le anteceden a dicha incursión, otros se atreven a sostener que pesa más el apellido; de ahí que, incluso, en diciembre pasado, al cumplirse ocho años del accidente que alejó de la estela pública al excorredor, para los medios, fue vital hablar con su hijo, en busca de disipar la incógnita en torno a su recuperación y, por supuesto, para conocer su opinión sobre la posición que ocupa en la reina de las competiciones.


Y es que, desde el 29 de diciembre de 2013, cuando Michael Schumacher sufrió una fatal caída mientras esquiaba en los alpes franceses, su vida se volvió una incógnita, con excepción de algunos comentarios generales, durante los últimos años, de parte de su esposa, Corinna, quien recientemente declaró que es voluntad del expiloto no hacer pública su condición; o bien, de algún amigo, como Jean Todt, expresidente de la Federación Internacional del Automóvil (FIA), quien únicamente ha comentado que Michael está muy bien cuidado y en un lugar cómodo, pero sin dar mayores detalles.


Punto de referencia

Con casi 23 años de edad, Mick, aunque terminó último en la clasificación, sin puntos en su temporada con la F1, consiguió aventajar a Nikita Mazepin, su compañero en el circuito, dando la nota alentadora. En tanto, por ejemplo, a la misma edad, el ‘Káiser’, como se le conocía a su padre, ya había debutado en la F1, en el Gran Premio de Bélgica (1991), y había mostrado un buen rendimiento, superando de manera continua a Andrea de Cesaris, su mancuerna, y, en suma, había conseguido un séptimo lugar, pese a que, debido a algunos problemas técnicos, tuvo que retirarse en aquella ocasión.


Esa experiencia fue decisiva para Michael, quien fue fichado por el empresario Flavio Briatore, quien vislumbró que se trataba de un joven ambicioso, que sería campeón; y no se equivocó. Por su parte, Mick tiene que hacer su propio camino, en una contienda que suele dar sorpresas.


Fue de gran interés conocer la postura de Mick, sobre su reciente participación en la F1 y también sobre el documental que hizo Netflix, acerca de su padre, para conmemorar el octavo aniversario del lamentable accidente.


El joven, nacido en Suecia, señaló que “se centraron en mostrar el lado humano de mi padre”, expresando, en el audiovisual: “Cuando lo miro, pienso, ‘quiero ser así’”, enfatizando, cuánto lo admira. Además, con tristeza, ha expresado lo mucho que le gustaría poder compartir con su progenitor, porque ahora estarían en la misma sintonía, ciento por ciento, y tendrían tanto de qué hablar. Aun así, acerca de su salud, ha señalado lo injusto de la situación, pues su convivencia con él se reduce a sus primeros años de vida, cuando el expiloto le daba sus primeros consejos para correr en los karts, mientras sonreía, jubiloso por el gusto que despertaba en su pequeño estar al volante y la velocidad, o, quizá, por el simple hecho de que éste lo quisiera emular.


Por lo anterior, el joven corredor ha reconocido que vive un gran estrés, por el hecho de ser hijo de un grande. Sabe lo que hay en su entorno y las pasiones que despierta a su paso, pero también, las críticas que levanta, suponiéndose que, incluso, puede haber algunas concesiones para él. A este respecto, por ejemplo, se conoce que, en sus primeras carreras, sus padres acordaron cambiarle el apellido para que no fuera contraproducente, e incluso, en algún momento, usó el de soltera de su madre, Betsch.




Volviendo al punto de las comparaciones, no es necesario que los expertos analicen y equiparen cada paso de Mick, con los que su padre dio, pues él mismo lo hace todo el tiempo. Ha referido que compararse con los demás no es lo suyo, pero sí con su padre, quizá, como un reto personal. Además, no hay que olvidar que viene de una familia muy competitiva, donde varios de sus miembros se desenvuelven en el automovilismo; asimismo, su madre fue campeona de equitación en Europa, en 2010, y su hermana, Gina-Maria, es jinete profesional.


Fue Michael quien, en su día a día, acercó a su hijo Mick al mundo del automovilismo, justo como lo hizo su padre con él. Por ello, el muchacho siempre recordará la ocasión en que, a los once años de edad, le aseguró a su padre que su gran deseo era correr en la F1, a lo que éste asintió, como otorgándole su permiso, pero, eso sí, dándole un consejo: “Mantenerse estable, nunca llegar demasiado alto o demasiado bajo”.

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